El devastador terremoto de 1746 en Lima

La catedral de Lima después del terremoto de 1746, según pintura anónima de la época. (Foto: Wikipedia)

Está considerado como uno de los mayores desastres en la historia del Perú, conjuntamente con el de Áncash en 1970 y el de Pisco e Ica en 2009. La historia nos da lecciones para aprender.

Debido a que los andes peruanos se ubican sobre fallas geológicas, son muchos los terremotos y sismos de diferente magnitud que se han producido en el Perú a lo largo de nuestra historia. Algunos de ellos han sido devastadores, especialmente el ocurrido en Lima y Callao el 28 de octubre de 1746, que fue seguido de un maremoto.

La historia de los sismos en el Perú la conocemos básicamente a partir del siglo XVI, luego de la conquista española, a través de las llamadas “crónicas”, donde se narraban en orden cronológico los acontecimientos que iban ocurriendo en el territorio peruano y que son una de las fuentes históricas más importantes.

Uno de los más devastadores ocurrió en Lima y Callao ocurrió el viernes 28 de octubre de 1746 a las 10:30 am, el cual tuvo una magnitud de 9 grados y dejó un número de 20 mil víctimas mortales. Es considerado el mayor desastre ocurrido en el Perú, al igual que el terremoto de Arica de 1868 y el de Huaraz de 1970.

El año del terremoto de 1746, Lima era capital del Virreinato del Perú y el Callao el puerto más importante de América, pues era el principal lugar de importancia y exportación de bienes y mercancías. En ese entonces gobernaba el virrey José Antonio Manso de Velasco, conde de Superunda.

Según las crónicas de la época, el sismo duró alrededor de 4 minutos. Uno de los testimonios  es el que escribió el erudito peruano José Eusebio de Llano y Zapata (Lima, 1721 – Cádiz1780), testigo directo del desastre de 1746  y que consignó detalles del mismo en una extensa carta que posteriormente ha citado el historiador Manuel Odriozola, en su libro “Terremotos” (1863). Otro personaje que da noticia de este sismo es el Marques de Obando.

Plano de Lima que publicó Jorge Juan y Antonio de Ulloa en 1744, dos años antes del sismo. (Foto: Wikipedia)
De Ulloa, Antonio y Jorge Juan. Relación Histórica del Viaje a la América Meridional, hecho de Orden de Su Majestad Católica para medir algunos Grados de Meridiano Terrestre, y venir por ellos en conocimiento de la verdadera Figura y Magnitud de la Tierra, con otras varias Observaciones Astronómicas y Físicas. Por Don Jorge Juan Comendador de Aliaga, en la Orden de San Juan, Socio correspondiente de la Real Academia de las Ciencias de París y Don Antonio de Ulloa de la Real Sociedad de Londres: ambos Capitanes de Fragata de la Real Armada. Segunda Parte / Tomo II. Impresa por la Orden del Rey Nuestro Señor en Madrid por Antonio Marín, Año de MCDDXLVIII (1748). Diapositiva de Consulta y acceso publico cuya información fue investigada de un libro y/o ejemplar de revisión custodiado en los Fondos Bibliográficos (Sección Siglo XVIII o Etapa Colonial) del Archivo Histórico del Guayas; Guayaquil. Consultado y compartido por J. Javier García A., Ecuador.

Lima tenía 60 mil habitantes y contaba con 3 mil casas, repartidas en 150 manzanas. Además una serie de iglesias y conventos, todos ellos construidos con adobe y quincha. “Cayeron las partes altas de templos, conventos, mansiones y diversas construcciones; culminado el sismo nubes de polvo ocultaron la visión de la población. Muchos, para no quedar sepultados entre las ruinas, así como para hallar amparo en la compañía de los demás, se refugiaron en la Plaza Mayor y otros se retiraron al fondo de sus huertas, de modo que en las casas que aún permanecían en pie o entre los escombros de otras reinaba un gran silencio, como lo advierte en su relación el autor antes citado.  Según las descripciones que nos han llegado debió ser de magnitud 9.0 Mw , en la escala de momento”.”, señala Wikipedia en base a los cronistas citados.

No es posible dar otras indicaciones del fenómeno porque no las traen las noticias de la época, salvo lo que dice el Marqués de Obando sobre la dirección del movimiento: que su mayor ímpetu parecía venir del noroeste.

Un detalle importante es que en Lima no se enteraron de la desgracia ocurrida en el Callao, que fue arrasada por un maremoto. Desde las primeras horas del día comenzaron a circular voces sobre la destrucción del Callao y el virrey envió a aquel puerto a algunos soldados de a caballo, a fin de cerciorarse del hecho. Estos trajeron la confirmación del desastre y a poco ya toda la ciudad lo sabía, pues a ella llegaron también unos cuantos sobrevivientes de la embestida del mar”, cita Wikipedia. Asimismo, ocurrieron réplicas y los limeños y chalacos se mantuvieron en angustia y zozobra.

Ilustración sobre el terremoto de Lima de 1745. Foto: diario El Comercio. https://elcomercio.pe/somos/terremoto-1746-destruyo-lima-noticia-461629

Añaden los cronistas: “Lo que contaron dichos sobrevivientes fue algo horrendo, con ribetes apocalípticos. Media hora después del terremoto se había entumecido el mar y elevado a enorme altura, y con horrible estruendo se había precipitado por dos veces sobre la tierra, que la inundó y barrió todo lo que encontró a su paso. Del antiguo puerto sólo quedaron unos cuantos restos de la muralla y el arranque de las paredes de algunos edificios. El Marqués de Obando, Jefe de la Escuadra y General de la Mar del Sur, dice que los cuatro mayores navíos que había en el puerto, soltando las anclas fueron lanzados por encima del presidio y vinieron a varar el uno dentro de la plaza, el otro, cargado de trigo, a escasa distancia del anterior y los otros dos hacia el sudeste, como a distancia de un tiro de cañón de los baluartes. El número de los que perecieron en el puerto se calcula en unos cuatro a cinco mil, prácticamente toda la población; sólo se salvaron 200 personas. En un lienzo de muralla lograron salvarse un religioso y unas treinta personas. Otros, en su mayoría pescadores o marineros, acogidos a las tablas y maderos que sobrenadaban fueron arrojados más tarde a las playas o bien a la isla de San Lorenzo. El mar se retiró, pero no volvió a su límite antiguo. Esto significa que hubo una subsidencia cosismica, es decir, toda la zona del Callao se hundio despues del terremoto”.

Además de los fallecidos y heridos, en Lima, los daños materiales también fueron cuantiosos: “El arco magnífico que estaba a la entrada del Puente de Piedra, coronado por la estatua ecuestre del rey Felipe V -cuya muerte, acaecida el 9 de julio de ese año, se ignoraba todavía en el Perú-, se vino al suelo, quedando la escultura desgajada en el suelo y entorpeciendo el paso. En el Palacio virreinal, no quedó un lugar habitable y el Virrey hubo de acomodarse en una barraca de tablas y lona, pero no estaba en mejores condiciones el Santísimo Sacramento que del Sagrario fue conducido a una ramada que se improvisó en la Plaza mayor. El edificio del Tribunal del Santo Oficio quedó igualmente en ruinas”.

Por si fuera poco, las provincias aledañas también se vieron afectadas. “La destrucción causada por el sismo se extendió a varios kilómetros a la redonda. Fueron afectadas Cañete, Chancay, y Huaura, hasta 24 leguas al nor oeste del Callao; y sufrieron también los valles de Barranca y Pativilca. En Lucanas reventó un volcán de agua caliente inundando toda la quebrada”. Cabe señalar que este sismo también se sintió, con menor intensidad pero igual susto, en Trujillo, Cerro de Pasco, Santa, Huaraz, Huamanga y Huancayo, Arequipa, Cuzco, Moyobamba, Cajamarca, Chachapoyas, Tumbes, Puno y Tacna.

Se afirma que hubo 10 mil muertos en Lima, Callao y comunidades aledañas, de los cuales alrededor de 2 mil se registraron en Lima. Además se registraron pillajes y saqueos en medio de las ruinas. Otra consecuencia fueron las epidemias

“En el Callao, según el Marqués de Obando, era horrendo el espectáculo de los despojos humanos descubiertos y en las posturas más violentas que se puedan imaginar. Así por el calor propio de la estación como por andar revueltos con las horruras del mar y no ser fácil enterrarlos en el terreno que ocupaban, por ser de cascajo o piedra zahorra e inundarse fácilmente, la fetidez era intolerable”, señala Wikipedia. Anota que, en cuanto a las edificaciones, en Lima sufrió una destrucción total,

El erudito José Eusebio de Llano Zapata es quien ha dado los detalles de las réplicas del gran terremoto de Lima, e informó que los movimientos continuaron en forma intermitente hasta las 5:00 a.m. y muchos remezones se sintieron hasta el Cuzco y desde el 28 de octubre hasta el 10 de noviembre se produjeron 220 réplicas más, y hasta el 28 de octubre de 1747 fueron un total de 568 temblores.

Virrey del Perú, José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda, Dirigió con esmero la reconstrucción de Lima después del sismo.

Un virrey valeroso

El virrey José Antonio Manso de Velasco, ante el pánico de la población que empezaba a huir hacia los montes cercanos, salió montado a caballo para persuadir a la población a mantener la calma. Además tuvo que destinar patrullas de soldados para contener el pillaje y los actos de vandalismo. Incluso tuvo que expedirse un decreto ordenando al Tribunal del Consulado velase por que no se cometiesen robos y recogiese cuanto se hallase a fin de restituirlo a los interesados.  Luego del sismo escasearon los alimentos y se produjeron epidemias.

Gracias a las acertadas medidas adoptadas por el Virrey se logró abastecer a la población prontamente aunque no tan de inmediato que no se dejara sentir la escasez. Dispuso que de las vecinas provincias se remitiese cuanto antes el trigo almacenado y, convocando a los panaderos, les proporcionó el auxilio necesario, así para abastecerse de harina como de agua, por haberse roto los acueductos y cañerías de la que venía a la ciudad. Encomendó a los alcaldes ordinarios, D. Francisco Carrillo de Córdoba y D. Vicente Lobatón y Azaña la ejecución de estas medidas y de otras al mismo intento, como el abastecimiento de carne fresca”. Otro aspecto fue la atención a los damnificados, por lo que “el virrey encomendó a los hermanos de la cofradía de la caridad la tarea de sepultar los cadáveres y de asistir a los muchos enfermos que no bastaban a contener los hospitales, en ruinas la mayor parte de ellos”.

El virrey dispuso la reconstrucción de Lima y el Callao, y muchos lo llaman “el segundo fundador”. Por  este motivo y por la construcción de la fortaleza del Callao,recibió del rey Fernando VI con fecha de 8 de febrero de 1748 el título de Conde, con la expresiva denominación de Superunda, “sobre las olas”. Viejo y cansado, a los 71 años de edad, solicita autorización a Fernando VI para regresar a España, lo cual le es concedido. Fue reemplazado por el virrey Manuel de Amat y Juniet.

Epidemias y religiosidad popular

En cuanto a las epidemias, dice Llano Zapata en su Carta o Diario,  que “hasta mediados de febrero del 1747 habían muerto en la ciudad, víctimas de tabardillo, dolores pleuríticos, disentería y cólicos hepáticos hasta dos mil personas, número excesivamente crecido para la Lima de entonces”.

Un detalle digno de resaltar fue la religiosidad popular. Muchos atribuían al terremoto ser un castigo divino, por supuestas razones como las injusticias contra los pobres; la codicia y la usura: la lujuria; la vanidad de las mujeres con sus escandalosos vestidos, en especial los escotes demasiados abiertos. En esta época es que se incrementa la devoción al Señor de los Milagros, que persiste hasta hoy.

El terremoto de Lima conmovió a todo el mundo, a partir de las “relaciones” o crónicas que se publicaron en castellano y que fueront traducidas al inglés, italiano y portugués y circularon abundantemente, pues se hicieron de algunas varias ediciones. Algunos años después, el suceso sería evocado nuevamente con motivo de otra catástrofe de repercusión universal, el terremoto de Lisboa de 1755.

Mural del Señor de los Milagros en el altar mayor de la Iglesia de las Nazarenas en Lima, Perú (foto: Wikipedia)

TERREMOTOS EN LA HISTORIA

Época prehispánica

Para el período que abarca desde la aparición del hombre en el Perú (10 mil años a. C. Aproximadamente) hasta la llegada de los españoles, no hay registros sistemáticos. Sin embargo, los datos que ofrece la arqueología y la geología indican que hubo desastres en esos tiempos. Uno de los casos más comentados es sobre la misteriosa cultura Moche (llamada también mochica o Muchik), que floreció entre los años 200 d.C hasta el 700 d.C y que   abarcaba desde lo que hoy es Tumbes, en el norte, hasta el valle de Nepeña.

A partir de evidencias arqueológicas, los investigadores manejan la hipótesis de que esta cultura fue arrasada por un devastador Fenómeno El Niño, con aluviones y lluvias torrenciales, seguido de un período extenso de sequía y enfermedades.

Virreinato del Perú

  • Trujillo, 1619 (8 grados) 3.000-5.000 muertos. Destrucción de Trujillo, Piura, Saña y Santa.
  • Lima y Callao 1687 (8,5 grados) , Dos terremotos en el mismo día. Maremoto arrasa el Callao y otras ciudades costeras. 1,541 muertos. Destrucción total de Lima. Se salva la imagen del Señor de los Milagros.
  • Trujillo, 1725 (7,8 grados), Fuerte sismo de duración prolongada. 4.000 muertos. Daños materiales en Trujillo y Lima. En los nevados de la Cordillera Blanca originó la rotura de una laguna glaciar, la cual desbordándose, arrasó un pueblo cercano a Yungay, muriendo 1,500 personas. Similar al de Ancash de 1970.
  • Lima y Callao de 1746 (8,4 grados ), se sintió en Océano Pacífico, Oeste del Callao. Costa y sierra central del Perú. El mayor terremoto de la historia de Lima. Maremoto gigantesco. Entre 15,000 a 20,000 muertos. En Lima unas 5,000. En el Callao solo se salvan 200 de una población de 5,000. Destrucción total de Lima y el Callao.

Periodo republicano

  • Lima, 1828 (8 grados). Acompañado de un maremoto. 30 muertos. Serios daños en Lima. La ciudad queda intransitable por los escombros. Otras ciudades de la costa destruidas.
  • Tarma, 1938 (7 grados). Dos sismos. 350 muertos. El segundo sismo causó el derrumbe de varios cerros en Tarma.
  • Lima y Callao 1940 (8,2 grados), Acompañado de un maremoto. Fue sentido desde Guayaquil en el Norte hasta Arica en el Sur. 1,000 muertos. Las zonas más afectadas en Lima fueron el Centro, Barranco, La Molina y Chorrillos.
  • Sihuas, Ancash, 1946 (7,9 grados). 2,500 muertos. Sísmo asociado a un visible caso de dislocación tectónica. Ocurren transformaciones topográficas y derrumbes en la parte alta del pueblo de Quiches.
  • Cusco, 1950 (7  grados). 1,581 muertos. Más del 50 % de los edificios y viviendas del Cuzco resultan averiados. Provoca derrumbes de montañas y cerros de Cuzco.
  • Arequipa, 1960 (7,5 grados). 687 muertos; 2,000 heridos; 170,000 damnificados. Las ciudades de Arequipa y Moquegua severamente afectadas. Inhabilitación de carreteras. Chuquibamba, Caravelí, Cotahuasi, Omate, Puquina en ruinas.
  • Lima y Callao, 1966 (7,5 grados). Acompañado de un maremoto moderado. 220 muertos; 1,800 heridos; 258,000 damnificados. Las zonas más afectadas de Lima fueron La Molina, Puente Piedra, las zonas antiguas del Rímac y del Cercado, las zonas adyacentes a los cerros y una banda a lo largo del río Rímac hasta el Callao,
  • Huaytapallana, Junín, 1969 (7 grados). 1,300 muertos. Se produce una falla o desplazamiento vertical del terreno en las faldas del nevado Huaytapallana.
  • Áncash, 1970 (7,9 grados). El más catastrófico ocurrido en el Perú, por la cantidad de víctimas. 100,000 muertos (25,000 desaparecidos); 358,000 heridos (157,245 hospitalizados); 3,000,000 damnificados. La ciudad de Yungay desaparece cubierta por un gigantesco aluvión. Destrucción de Huaraz y otras ciudades. Sentido desde Tumbes hasta Ica y desde la costa hasta Iquitos.
  • Lima, 1974 (7,2 grados). Duración de cerca de 2 minutos. 252 muertos; 3,600 heridos; 300,000 damnificados. Son afectadas Lima, Mala, Cañete, Chincha y Pisco. En Lima sufrieron daños edificios públicos, iglesias, monumentos históricos.
  • Ayacucho, 1981 (6,2 grados). 106 muertos.
  • San Martìn (7 grados), 1990. 400 + muertos (135 desaparecidos); 2,800 heridos; 500,000 damnificados.
  • Arequipa y sur del Perù, 2001 (8,4 grados), 240 + muertos (70 desaparecidos); 2,400 heridos; 460,000 damnificados.
  • Pisco e Ica, 2007 (7,9 grados). 1,000 + muertos (400 desaparecidos); 2,000 heridos; 340,000 damnificados.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Terremotos_en_el_Per%C3%BA

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Picaflor de los Andes: artista trascendental

Víctor Alberto Gil Malla, poeta y cantor andino del Perú, más conocido como “Picaflor de los andes”.

“Cantor mayor de la música andina”, “Genio del Huaytpallana”, son algunos de los epítetos con los que se nombra al artista huancaíno Víctor Alberto Gil Mallma (Huancayo, 8 de abril de 1928, – La Oroya, 14 de julio de 1975), conocido en el Perú y el mundo como “Picaflor de los Andes”.

Sus huaynos, huaylarsh y mulizas tenían una particularidad: no solo eran la expresión rítmica y melódica de las entrañas del ande profundo, sino también tenían temática que sobrepasaban la anécdota sentimental: además de expresar las huellas del amor doliente, también contienen férrea denuncia y crítica social, preocupación por los problemas del hombre. Y no podía ser de otra forma, pues el artista experimentó las peripecias propias de un migrante andino. Antes de saltar al estrellato como cantante, se desempeñó en otros oficios tales como: chofer, pintor de brocha gorda, constructor y albañil.

Picaflor de los andes concitó la atención no solo del pueblo y de sus seguidores, sino también de los intelectuales preocupados por la cultura autóctona. Sus composiciones  son objeto de estudios en universidades. Pero su vida fue intensa, trágica y estremecida, y eso queda perennizado en sus composiciones.

El famoso escritor indigenista José María Arguedas (1911 – 1969), autor de “Los ríos profundos” y “Todas las sangres”, en un artículo publicado en 1968 en el diario El Comercio, escribe: “… el Picaflor tuvo una infancia y juventud atormentadas; nació en Huancayo. Alberto Gil Mallma trabajó y luchó desde la infancia en las ciudades capitales, en minas y campos de ambas zonas; como chofer ha recorrido las carreteras y pueblos por las que Ayacucho y Huancayo reciben y envían mercadería, por donde se van y vuelven los inmigrantes”. Previamente, Arguedas, antropólogo de profesión, estudió el fenómeno de la migración de los pobladores andinos hacia Lima, hecho que fue decisivo en la conformación de la imagen actual de la capital peruana, bajo el título de “Los Coliseos, de lo mágico a lo popular, del vínculo local al nacional” (1968).

Las esperanzas del alma vida
buscan su dicha y su porvenir.
Dame un consuelo por esta noche
que soy tu amante y quiero morir.
Por los caminos que hemos recorrido
vuelven tus pasos a recorrer
pero las horas que hemos gozado
eso nunca podrá volver.

Casualmente en esos “coliseos”, locales techados con carpas, cada domingo se daban cita los migrantes andinos de la capital para escuchar y danzar sus huaynos, como una expresión del vigor de la cultura andina. Picaflor de los Andes era uno de los artistas más aplaudidos, cantando siempre acompañado de una orquesta y uniendo en un solo auditorio a los campesinos, al criollo de barriada, al agricultor, al  minero, al transportista, al cargador de bultos, al taxista, a las anticucheras, a las vendedoras de caldo de mote, con sus huaynos en diversos motivos costumbristas.

Kuyaytaqa kuyaraymi, cerreñita
Wayrataqa waylluraqmi, paisanita
tu nomás tienes la culpa, cerreña
de haberte comprometido conmigo.

Asimismo el desparecido historiador, profesor universitario y ensayista peruano Alberto Flores Galindo (1949 – 1990), también analizó las letras de Picaflor de los Andes desde un punto de vista sociológico. El intelectual vislumbró el mensaje lírico de los huaynos de Picaflor y plasmó esa exégesis en su tesis titulada “Los mineros de la Cerro de Pasco 1900 – 1930”, que luego publicó en un libro especializado en el área de sociología en el año 1974.

Allí señala que la letra de la canción “El Obrero” (inspiración de Víctor Alberto Gil Mallma, “Picaflor de los andes”) “narra los maltratos, explotación y hasta la muerte que recibieron los mineros de Cerro de Pasco, Morococha, La Oroya, etc. entre los años 1900 y 1930”.

“En un reciente disco, el cantante Picaflor de los Andes recita unos versos en los que hace referencia a los campamentos mineros como ´caminos y parajes que sangran con el recuerdo de vivir´. Y definiendo el trabajo del minero: “pitos y campanas que anuncian un epitafio. Nuestras vidas por el progreso”. (Picaflor de los Andes, El Obrero, Philips, Nro. 6350 010)”, sostiene Galindo.

En la marcha de sacrificio
de Cobriza y La Oroya
hemos sufrido día y noche,
hambre, frío y cansancio.
El día 15 de septiembre
en pueblo chico, hospitalario
allí nos reivindicamos,
¡Viva Cobriza, viva La Oroya!

PICAFLOR SIEMPRE VIGENTE

A punto de cumplirse 43 años de su fallecimiento, Picaflor de los Andes continua vigente. Sus hermosas canciones se siguen cantando y bailando, y los artistas jóvenes hacen versiones de sus temas. El año pasado, el artista ayacuchano Diosdado Gaitán Castro grabó un disco tributo  titulado “Un saludo a Picaflor”, donde recrea sus mayores éxitos. “Soy su hincha, empecé a escuchar y entender su canto desde pequeño, incluso desde que estaba en el vientre de mi madre, ella solía escuchar sus canciones por la radio, y eso marcó mi vida, era algo que tenía pendiente por hacer y ahora lo he cumplido”, expresa.

Como dato anecdótico, en el portal YouTube sus videos registran miles de visitas, y sitios de Internet especializados en música como Spotify también tienen sitio para él. En el portal MySpace hay incluso un ranking de los temas preferidos del artista huanca: “Mi chiquitín”, “Yo soy huancaíno”, “Aguas del río Rímac”, “Un pasajero en tu camino” y “Maldita pasión”. Todos ellos, en su momento, fueron éxitos de ventas. Por ejemplo, vendió aproximadamente 80 mil discos de la canción “Corazón Mañoso”.

Qué encanto tienen tus ojos
¡oh qué poderes del cielo!
Cuando me miran te quiero ¡viday!,
Si no me miran me muero
Acaso para que me quieras
te puse puñal al pecho.
Te quiero sin que me quieras ¡viday!
aunque la vida me cueste.

El charanguista Pedro Arriola, gran conocedor de la evolución de la música andina, sostiene que uno de los méritos de artistas como Picaflor es que surgieron a contracorriente en un medio limeño que era hostil hacia la música, a pesar de que los migrantes trajeron a Lima su cultura, pero eran vistos con desdén por los limeños. Parafraseando el análisis, los músicos andinos de ese entonces eran una especie de artistas subterráneos o marginales.

“Nuestra música andina tuvo en los años 50 gestores que la dinamizaron a raíz de la migración del campo a la ciudad, y que permitieron el surgimiento de figuras históricas muy representativas y que han escrito páginas de gloria, como Picaflor de los Andes, Flor Pucarina, Raúl García Zárate, Jaime Guardia, Pastorcita Huaracina, Jilguero de Huascarán, Princesita de Yungay, entre otros. Ellos son realmente héroes de nuestra cultura, porque se fajaron, sufrieron marginación, discriminación, trabajaron en condiciones totalmente adversas. Yo recuerdo a mi papá escuchar sus programas en la radio AM. La televisión no les daba acogida. Pero se fue forjando la identidad musical peruana, que hasta hoy se mantiene”, afirma Arriola.

Huancayo tierra querida, Huancayo tierra adorada
¿cómo nomás te olvidara?
Ni el tiempo ni la distancia haría que yo te olvide.
Ni el oro ni la riqueza haría que yo te deje.

Como dato anecdótico, cabe señalar que en 1960 Picaflor obtuvo el “carné de artista”, expedido por la Casa de la Cultura, con el pseudónimo de “Picaflor de Los Andes”. Su vena de artista se nutrió del sufrimiento humano, de penas y alegrías de obrero. Pero él nació artista. Dotado de un potente voz de “huanca hualarsh” (hombre huanca), su vida es un ejemplo de lucha y tenacidad, luchando contra una enfermedad que lo azotaba y le impedía caminar, pero sobre todo de una vocación artística férrea, a tal punto que falleció en La Oroya víctima de una mielitis e infarto al corazón durante una gira musical. Se dice que más de cien personas asistieron a su entierro.

Cansado tengo la vista
de mirar aquella cuesta.
Si todavía tienes cariño
*procura no olvidarme.
En el hospital de Ayacucho
hay enfermos convalecientes
que se preguntan unos a otros
¿cómo estás?, ¿cómo te sientes?
amorcito convaleciente.

DISCOGRAFÍA

Picaflor de los andes grabó aproximadamente cien discos sencillos y doce vinilos de larga duración, en su mayoría para el famoso sello El Virrey.  Sus producciones son:

 

Aguas del río Rímac (Virrey – 1972)

El Genio del Huaytapallana (Philips – 1973)

El obrero (Philips)

Por las rutas del recuerdo (Philips)

Un paso más en la vida (Philips -1975)

Un pasajero en el camino (Philips)

Santísima Virgen de Cocharcas (Philips)

Yo soy huancaíno (Virrey)

Sangre huanca (Philips)

Picaflor de los Andes y su Conjunto (Virrey)

El proletario (Philips)

Siempre Huancayo (Philips)

Bodas de Plata – Canciones de Oro (Recopilatorio, álbum doble) (Philips 1975)

La metamorfosis de la estafa

Henry Huerta Casaverde realiza un gran aporte en el estudio de las nuevas modalidades de estafa y defraudación.

A las viejas modalidades de estafa como “el cuento del tumi de oro” y “el cuento de la cascada”, actualmente existen versiones más sofisticadas como la suplantación de identidad en Facebook, la clonación de tarjetas electrónicas, el “fishing” vía Internet o la llamada desde un “call center”.

 “La estafa en el Perú es un delito que sigue vigente. Lo preocupante es que ahora hay grandes organizaciones criminales que operan en la sombra. Pero estamos alertas y realizamos el seguimiento” declaró a la revista “Jueves” el comandante PNP y abogado Henry Huerta Casaverde, autor del libro “La estafa y otras defraudaciones”.

El especialista señaló que las viejas modalidades que se registraban hace cincuenta años, como el cuento de la lotería, aún persisten de manera aislada pero se van perfeccionando. Los timadores son personas astutas que están a la caza de nuevas víctimas”, dijo.

En los últimos años han aparecido estafadores que aprovechan el Internet y el teléfono para cometer sus fechorías. Huerta recomendó a la población a permanecer alerta y tomar precauciones.

En su libro analiza el tema, no sólo desde la perspectiva legal y policial dirigida a los expertos, sino también desde la óptica más pragmática para darle recomendaciones al público sobre cómo evitar ser víctima de una estafa. “Durante mi trayectoria laboral he podido recoger muchas experiencias y casos que ahora expongo en forma de libro, para contribuir al combate de este delito”.

Huerta señaló que una de las motivaciones para escribir este manual fue la inexistencia de bibliografía actualizada. “Hay un vacío existente, para ilustrar al profesional como al público en general sobre todas las modalidades de estafa y otras defraudaciones.

En la primera parte del libro, Huerta Casaverde enfoca la legislación actual en el Perú en materia de estafa, contenida básicamente en el Código Penal, con todas las tipificaciones del delito y sus diversas modalidades legales y sanciones penales para los estafadores.

En la segunda parte hay un inventario de todos los tipos de estafa en el Perú y características. El autor da incluso los nombres con que se les conocen en la jerga y el habla coloquial. Desfilan aquí el desde el “cambiazo” y el “cuento de la lotería”, hasta modalidades sofisticadas de defraudación fiscal y nuevos delitos informáticos, los virus troyanos, la clonación de tarjetas, el cuento del secuestro o la detención vía llamada telefónica, entre otros. Mencionó incluso algunos “call center” que utilizan esta fachada para estafar en el extranjero desde nuestro país.

Huerta señaló que una de las motivaciones para escribir este manual fue la inexistencia de bibliografía actualizada. “Hay un vacío existente, para ilustrar al profesional como al público en general sobre todas las modalidades de estafa y otras defraudaciones.

MODALIDADES DE ESTAFA MÁS FRECUENTES

– El pariente detenido o desaparecido: Los delincuentes realizan llamadas telefónicas insistentes para decir que un familiar ha sido detenido por la Policía y exigen una recompensa para su liberación. En otros casos, los extorsionadores llaman desde la cárcel asustan a víctima y exigen fuertes sumas de dinero amenazando con “matar a todos”.

– El bono o pensión de jubilación: Los estafadores llaman por teléfono, se hacen pasar por funcionarios y prometen gestionar el pago de reconocimientos por jubilación, tiempo de servicio o beneficios a cambio de una comisión del 10% del monto.

– El “pharming” y el “fishing”: Mediante un correo electrónico desde una página web falsa, solicitan las contraseñas de las cuentas bancarias de sus probables víctimas empleando virus troyanos, que una vez dentro de la computadora, sustraen toda la información y claves secretas. Con las claves en la mano, retiran todo el dinero de las cuentas.

– Identidad falsa en Facebook: con un nombre y fotografías falsos, se ganan la confianza de las víctimas para luego visualizar información de la familia y luego extorsionarlos.

– El cuento de “La cascada”: arrojan a la vereda un fajo de billetes hechos con papel periódico, para que algún transeúnte lo recoja. Actúan con un cómplice o  falso testigo para manipular a la víctima.

– El “cambiazo”: con diferentes argucias, cambian un billete auténtico por uno falso sin que la víctima se dé cuenta.

– El empleo perfecto: los estafadores actúan tras la fachada de una agencia de trabajo y engañan a sus víctimas haciéndoles creer que pueden conseguirles un empleo bien remunerado. Muchas veces, prometen trabajo en otra ciudad –especialmente a mujeres jóvenes- y las obligan a prostituirse.

– “El tumi de oro”: el estafador inventa que está perdido en Lima y para volver a su tierra quiere rematar oro a un transeúnte, pero en realidad todo esto es falso.

– Camionetas 4×4: ofertan vehículos mediante afiches colocados la vía pública. Una vez que cobran la cuota inicial, desparecen de escena.

– La pirámide: financieras “bamba” captan dinero ilegalmente prometiendo pagos de intereses mayores al del sistema financiero formal.

– Visa al extranjero: bajo la falsa promesa de evitarles a sus víctimas las colas y el papeleo en la embajada, cobran precios exorbitantes por este documento.

– Oferta turística: usan páginas web falsas de agencias de viaje para ofrecer paquetes turísticos a precios de ocasión.

– “Trabaje desde su casa”: los delincuentes promocionan vía internet o medios escritos una técnica para ganar dinero fácil. Piden pago adelantado a los interesados.

– Sustracción de identidad: se apoderan del DNI de la víctima y sustraen la identidad para cometer fechorías sin ser atrapados.

– Simulación de juicio: traman un supuesto proceso judicial para asustar a sus víctimas.

– La estafa del inmueble: alteran información del registro de propiedad de inmuebles y los venden al primer interesado.

– El cajero malogrado: acechan a sus víctimas en la cola del cajero automático. Con el pretexto de que el cajero está trabado, se ofrecen a brindar ayuda y realizan el “cambiazo” de tarjetas.

– Clonación de tarjetas: instalan un dispositivo electrónico para duplicar la tarjeta de la víctima. Una vez conseguido este objetivo, retiran todo el dinero de la cuenta.

– Call center: desde centrales telefónicas camufladas ofrecen diversos productos, especialmente a extranjeros. Exigen depósito en el banco y jamás envían el producto acordado o envían uno de dudosa calidad.

(Por: Nivardo Córdova Salinas / Fotos: Hugo Alejos.)

Flor Pucarina: de aquí a la eternidad

A treinta años de su fallecimiento, Flor Pucarina (Pucará 1935 – Lima, 1987)  extraordinaria cantante huancaína, pilar fundamental de la música andina del Perú y una de las más grandes artistas populares del mundo es y seguirá siendo un referente del arte universal y testimonio de cómo el ser humano se eleva para alcanzar la trascendencia.

Como dijo César Vallejo: “El verdadero arte viene del pueblo y va hacia él”.  Los artistas auténticos, traspasan las barreras del tiempo y del espacio, acceden a lo que se llama universalidad, porque su esencia es la belleza y la verdad.

Tal como el caso de otras divas de la música como Lucha Reyes, Edith Piaf, Billie Holiday, Bessie Smith, Janis Joplin, Nico o Amy Winehouse, tenemos el orgullo de contar con artistas de la talla de Picaflor de los Andes, Pastorcita Huaracina o Flor Pucarina.

Sin embargo, incomprensiblemente, hay quienes pretenden desvirtuar su legado y enlodarla, acaso con la equivocada idea de que inventar leyendas urbanas podría darles rating, o simplemente porque todavía no comprenden que el periodismo busca la “verdad”, y que el sensacionalismo es lo que más se aleja de la buena pluma.

Esto ocurrió el pasado domingo 22 de octubre, cuando el suplemento Domingo del diario La República publicó una “crónica” sobre Flor Pucarina titulada “La pasión de la faraona huanca”, firmada por Daniel M. Chávez. El texto, plagado de exageraciones y “hechos supuestos” (llega a afirmar que la artista habría ejercido la prostitución) inmediatamente generó una cadena de protestas y reacciones públicas en las redes sociales, que terminaron con una carta de disculpas por parte de La República el día 26, y el retiro del citado artículo de su sitio web.

Como muestra de adhesión y respeto, el viernes 27, en el Parque de la Identidad en Huancayo, se congregaron autoridades y seguidores de la artista a manera de desagravio.

Sin embargo el daño a la imagen y el prestigio a Flor Pucarina ya había sido hecho, y pone en evidencia la ligereza y superficialidad con que algunos pueden lanzar sus diatribas. Faltó responsabilidad, sentido común y profesionalismo. Pero, digan lo que digan, la artista Flor Pucarina está más allá de aquellas calumnias.

Uno de los primeros en alzar su voz de protesta fue el alcalde de Pucará, Jorge Camborda, quien inmediatamente se comunicó con La República para pedir al diario una explicación y aclaración, a la vez que preció aspectos de la biografía que había sido tergiversados en dicha nota. Lo hizo también mediante una carta, donde reivindica a la cantante y exige respeto a su legado.

“Se nos vino la noche con esta información, ella es un ícono de la cultura huanca y es una figura que reafirma la identidad del pueblo andino a través de su música. A Pucará –su tierra natal, donde hay un museo de sitio en su casa en el óvalo del barrio 28 de julio- llegan miles a recordarla cada 5 octubre, fecha de su fallecimiento, viene gente de Ayacucho, Huancavelica, Huánuco, gente de todo el Perú. Flor Pucarina no ha desaparecido, está vigente, presente y patente. Ella no murió olvidada. No hizo dinero, es cierto, no amasó fortuna, cantó para el pueblo. Nosotros aún conservamos sus fotografías en el museo abierto desde el 2005. Sus hermanos por parte de madre, Soraida y Ricardo, ya fallecieron, pero aquí aún hay gente que la conoce; tiene vecinas, paisanas, amigas y amigos compositores que podrían contribuir a reconstruir su historia”, resaltó.

UNA VIDA DEDICADA AL ARTE

La biografía de Leonor Efigenia Chávez Rojas, “Flor Pucarina” es un testimonio de lucha. Vio la luz en el distrito de Pucará, a veinte kilómetros de la ciudad de Huancayo, en el seno de la familia de los esposos Félix Chávez y Alejandrina Rojas Iparraguirre. Al promediar los diez años, en 1944,  Leonor emigró a Lima, radicándose en La Parada, la meca de los migrantes y comerciantes provincianos en el distrito de La Victoria.

Años después, fue descubierta en el mundo artístico y bautizada como Flor Pucarina por Teófilo y Alejandro Galván. El el 8 de diciembre de 1958 debutó en el Coliseo Nacional, en el barrio El Porvenir, con el huaino de Emilio Alanya, “Falsía”.

Se sabe que fue empleada doméstica en el Callao y que en sus inicios también entonaba canciones rancheras mexicanas en algunas radios locales.

Su vida, como la de muchos grandes artistas, no estuvo exenta de tragedia, tristezas, amor, desamor y desilusión.  Como muchos afirman: “su voz sentimental y profunda, su belleza mestiza, su imponente y coqueta presencia en los escenarios y su carácter temperamental, hicieron de la cantante una verdadera diva”.

En 1960 firmó contrato para el Sello Virrey y su primera grabación fue “Pueblo huanca” de su propia inspiración. Fue todo un éxito y luego vinieron: “Caminito de Huancayo”, “Traición”, “Soy pucarina”, “Alma andina”, entre otras.

Sin embargo, de acuerdo a datos de Wikipedia, “la canción que la catapultó al mundo fue el afamado huayño “Ayrampito”, el cual fue grabado aproximadamente en el año de 1965 y compuesto por los destacados Emilio Alanya Carhuamaca y Tomás Palacios Fierro. Dicho tema alcanzó casi el millón de copias vendidas”.

Cabe destacar también las piezas “Déjame no más”, “Llorando a mares”, “Pichiucita”, “Sola, siempre sola”, “Tu no más tienes la culpa”, “Vocero huanca” o “Ayrampito”. En estas grabaciones impecables estuvo acompañada del grupo “Los Engreídos de Jauja”, dirigido por Julio Rosales, entre otros muchos huaynos, mulizas, santiagos y huaylarsh.

En su haber logra grabar quince álbumes. Durante sus grabaciones la acompañaron diferentes orquestas vernaculares famosas de la serranía peruana es el caso de “Los Alegres de Huancayo”, “Los Engreídos de Jauja”, “Los Rebeldes de Huancayo” hasta su propia banda a la cual denominó “Selección huanca”; cabe señalar también que participó en algunas grabaciones en conjunto con el grupo vernacular Los Pacharacos.

Añade Wikipedia: “Consagrada definitivamente en su medio, hizo un recital en el Teatro Municipal, que la recibió apoteósicamente, colmado por un público mayoritariamente provinciano. El escenario fue ambientado como un bar popular, con una rockola incluida.

Su salud se vio afectada por una infección renal que luego se degeneraría en una metástasis generalizada. Postrada en una cama del Hospital Edgardo Rebagliatti y presintiendo su muerte, grabó a inicios de 1987 para el Sello Chasqui, el huayno “Mi Último Canto” de la composición de Paulino Torres, le siguieron también “Presentimiento”, “Dile”, “Trencito Macho” dicho registro musical coincidió con la celebración de sus 25 años de carrera artística. Lamentablemente el 5 de octubre, dejó de existir en dicho nosocomio . El 7 de octubre su féretro en hombros recorrió durante todo un día las principales calles de Lima, acompañada por una multitud que cantaba y lloraba. Llamando así la atención de la prensa, que buscó explicarse tal manifestación de dolor de miles de peruanos ante la muerte de una persona, desconocida por el mundo “oficial” hasta pocas horas antes. Sus restos reposan en el Cementerio de El Ángel de Lima”.

DISCOGRAFÍA DE FLOR PUCARINA

 Serie                                                          Título                                                          Sello Discográfico

VIR 535                                     Éxitos de Flor Pucarina                                    Virrey

LV 7214                                     Flor Pucarina y sus canciones                      Polydor / Virrey

VIR 603                                     Trozos de mi alma                                                Virrey

PON 2403002.1                  Corazón de piedra                                                Polydor / Virrey

PON 2403005.7                  Oh! licor maldito                                                   Polydor / Virrey

PON 2403010.0                  Pasión del alma                                                      Polydor / Virrey

PON 2403004.5                  Manchaste mi vida                                               Polydor / Virrey

PON 2403018.6                  Siempre te recordaré                                         Polydor / Virrey

PON 2403031.8                  Acuérdate de mí                                                   Polydor / Virrey

PON 2669065.6                 ¡Sola…Siempre sola!                                             Polydor / Virrey

LER 1045                                 Flor de mis ilusiones                                           Estrella Records

LER 1075                                 Incomparable y única                                         Estrella Records

LP 68                                          Mi último canto/Bodas de plata                  Discos Chasqui

Fuentes:
Diario La República: “Nuestra posición sobre la nota de Flor Pucarina: En: http://larepublica.pe/sociedad/1136807-nuestra-posicion-sobre-la-nota-de-flor-pucarina
Sitio web: Huachos: http://www.huachos.com/detalle/flor-pucarina-la-faraona-huanca-idolo-de-multitudes-icono-de-la-cultura-popular-andina-noticia-5433
Diario Correo: https://diariocorreo.pe/ciudad/sigue-cantando-en-el-corazon-de-los-peruanos-621840/
Agencia Peruana de Noticias Andina: http://andina.pe/agencia/noticia-historia-musical-flor-pucarina-se-vivira-la-casa-donde-nacio-huaynos-y-mulizas-684789.aspx
Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Flor_Pucarina

Nota del autor: la versión impresa de este artículo se publicó en la revista Jueves de Huancayo, en diciembre de 2017.

 

Urbanismo chicha

“Ciudades deben crecer por inversión y no por invasión”,  sostiene urbanista Miguel Romero Sotelo.

La expansión urbana actual en el Perú es desordenada e informal. Persiste la invasión de terrenos para convertirse en asentamientos humanos, impulsada muchas veces por traficantes de tierras camuflados en pseudo asociaciones de vivienda.

Para el arquitecto y urbanista Miguel Romero Sotelo –ex viceministro de Vivienda y Urbanismo y actual director de Corporación Suyo– “la informalidad en el crecimiento de las ciudades tiene como causa la necesidad insatisfecha de vivienda propia que aqueja a miles de peruanos”.

“La invasión es indignante en lo social, cara en lo económico y deprimente en lo estético. Las invasiones generan cadenas nocivas de producción, de ciudades-barriada basadas en la autoconstrucción,la evasión tributaria y fomento de una sociedad de mentalidad dependiente, autoritaria y paternalista. Esto es lo que hay que cambiar”, afirma Romero, quien en la década del 70 fue autor del diseño urbanístico de Villa El Salvador.

Miguel Romero Sotelo, arquitecto y urbanista peruano.

Dijo que diariamente aparecen nuevos “asentamientos humanos”(antes llamados “barriadas” o “pueblos jóvenes”) los cuales se instalan en zonas peligrosas (cauces de ríos o quebradas), áreas arqueológicas intangibles o zonas inaccesibles (cerros) donde al Estado le costará demasiado proveer los servicios básicos de agua, saneamiento y energía eléctrica.

Comentó que otro aspecto preocupante es el tráfico ilegal de terrenos y la violencia que generan las disputas por propiedad o desalojos. En el otro extremo, están proliferando los llamados “sindicatos de construcción civil”, pero que solo son una fachada, pues según la Policía Nacional se dedican a la extorsión y el cobro de cupos a las empresas constructoras.

2. El tráfico ilegal de terrenos genera la violencia en las disputas por propiedad o desalojos.

Romero planteó que el Estado, a través de los gobiernos regionales y las municipalidades,planifique nuevas ciudades en terrenos adecuados. “El nuevo modelo urbanístico de crecimiento por inversión y no por invasión tiene como ventajas orientar el desarrollo planificado de las ciudades; integrar la participación ordenada y eficiente de los sectores estatal y privado; producir oferta inmobiliaria formal para todos los sectores socioeconómicos a fin de frenar las invasiones y tráfico de tierras por los informales”, anota Romero.

De otro lado, el experto señaló que se debe trabajar para asegurar el abastecimiento de agua, recurso extremadamente valioso. “El crecimiento acelerado y desordenadode nuestras ciudades demanda una mejor gestión y distribución de dicho recurso. Es importante reflexionar, conocer experiencias y proponer alternativas de solución para la problemática actual del agua en el Perú”.

“Hay que preocuparnos por desarrollar la infraestructura que se requiere para captaragua usando tecnologías modernas, además de plantear los más adecuados modelos de gestión. Debemos ser eficientes en la producción y distribución de agua con tarifas adecuadas”, dijo Romero. (Por Nivardo Córdova Salinas)

1. Arquitecto Miguel Romero Sotelo recomienda planificar las ciudades, de lo contrario seguirán apareciendo asentamientos humanos, debido a la necesidad insatisfecha de vivienda.

 

“Fr. José Mojica OFM: Memorias en el Perú”

El libro “Fr. José de Guadalupe Mojica. Memorias en el Perú” (Rimactampu Ediciones, 2017)  es una compilación y estudio realizado por el periodista peruano Nivardo Vasni Córdova Salinas, cuya versión digital en Internet acaba de ser publicada en el portal issuu.com.

Se trata de una publicación que se originó en el “Proyecto José Mojica” (realizado por el mencionado periodista durante dos años) el cual tuvo como objetivo rescatar los escritos (poemas, narraciones, ensayos y reflexiones) del P. Mojica en Perú, los cuales fueron publicados originalmente en la revista trimestral “Ensayos”, que él editaba en Cusco junto con los estudiantes del seminario del Convento de La Recoleta, en la década del 40. Los estudiantes se agrupaban con el nombre de “Academia Escoto”, en honor al filósofo franciscano Juan Duns Scoto (1266-1308).

Cabe señalar que estos textos se encuentran en el Archivo San Francisco de Lima (perteneciente a la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú), cuyo director Fr. Abel Pacheco Sánchez brindó las facilidades para la investigación, conjuntantamente con el sacerdote franciscano Fr. Carlos Montesinos Ampuero OFM, quien fue compañero de Mojica en el seminario. Del mismo modo, se contó con la colaboración del historiador Cayetano Villavicencio Wenner.

Es importante señalar que la investigación recibió el aliento moral y apoyo económico desde México, de parte de Jorge Cruz R. y Mario Ronquillo, a quienes se les brinda una mención y público agradecimiento en la publicación.

ÍNDICE DE ESCRITOS DEL PADRE MOJICA EN EL PERÚ

Relación de algunos de los poemas, artículos y otros textos publicados por Fray José Francisco de Guadalupe Mojica OFM en la revista trimestral “Ensayos” (1944-1945), editada por la Casa de Estudios de la Provincia Franciscana de los Doce Apóstoles del Perú. Convento de La Recoleta, Cusco, Perú.

– “Uno de tantos aletazos (anécdota), por Fray Francisco de G.Mojica OFM. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 38, julio de 1944, págs. 19 y 20.

– “Mensaje de los Coristas de la Provincia de los Doce Apóstoles del Perú a los estudiantes franciscanos de América toda. Ex “Academia Escoto” Nuncium (texto en latín, en el original, más fotografía de frailes). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 38, julio de 1944, pág. 22.

– “Arribo al puerto (prosa rimada)”, por Fr. José Fc. de G.Mojica. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 39, octubre de 1944, págs. 16 y 17 (con nota final: “continuará”).

– “Audición radial: Palabras dichas en la audición radiada en Arequipa por la Obra Vocacional Franciscana de la Provincia de los Doce Apóstoles el día 16 de septiembre de 1944 por Fray José Francisco de Guadalupe Mojica OFM). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 39, octubre de 1944, págs. 21 y 22. (Nota al pie de página: “continuará”).

– “Miguel `El imbécil´. Anécdota”. Por Fr. José Fco. de G.Mojica. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 39, octubre de 1944, págs. 27-30. (Nota al pie de página: Recoleta, Cusco, Sept. 24 de 1944).

– “El favor más grande que ha recibido América” (N. de E.: sobre la Virgen de Guadalupe). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 40, diciembre de 1944, págs. 36-38.

– “Arribo al Puerto” (final), por Fr. José Fco. de GuadalupeMojica O.F.M. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 40, diciembre de 1944, pág. 38.

– “La Navidad en mi Convento”. Por Fr. José Francisco de Guadalupe OFM (antes José Mojica). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 41, Marzo de 1945, págs. 4-9

– “Un caso típico” (anécdota ocurrida a Fray José de GuadalupeMojica –narrada en tercera persona– en Palestina y Jerusalén). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 42, Junio de 1945, pág. 38.

– “La parada de la victoria”. Por el Mayor del ejército americano, Haward N. Simpson (traducción de Fray José Francisco de GuadalupeMojica, OFM). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 43, Septiembre de 1945, pág. 16.

– “Japón y la fecundidad del martirio”, por José Francisco de Guadalupe Mojica OFM. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 43, Septiembre de 1945, págs. 19-23.

– “Hay santos en este siglo en la Tercer Orden Franciscana”, por Fray Francisco de Guadalupe Mojica O.F.M. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 44, Octubre de 1945, págs. 14-15.

 

Paul Rodríguez: poesía para amar, soñar y jamás olvidar

Paul Rodríguez, autor de “Arroz con leche para primavera. Entre filosofías, amores y otros dulces”.

Arroz con leche para primavera. Entre filosofías, amores y otros dulces (2016), es la ópera prima del escritor Paul Rodríguez (Chiclayo, 1988).

Curiosamente, este  libro de ciento cuatro páginas y treintaiséis poemas ha llegado a mis manos, por fina gentileza de su autor, un día de septiembre en vísperas de una primavera que se empecina en ser nublada, de limeñísima garúa. Pienso en Cayaltí, mi tierra, y quisiera estar allá entre el olor de melaza y caña, porque este libro, nacido como un canto al amor, tiene una “nostalgia que me atondera”, parafraseando al poeta chiclayano Juan José Lora Olivares, aquel de “Con sabor a mamey”.

Arroz con leche para primavera se abre con un homenaje a los ancestros y a los ausentes -y es otra razón para ponerme a pensar en los abuelos que con su machete en mano madrugaban para el corte de caña-, como una forma en que el poeta Paul Rodríguez rinde justo y amoroso tributo a los autores del poema vital, a los dadores de vida, a imitación de la obra creadora de Dios: “A mi padre, poeta y cantor de la vida, y a su musa, María, mi adorada madre”. Desde ya, la línea paterna es la influencia decisiva, en lo existencial y en lo literario, porque no hay literatura sin vida, y viceversa.

El título evoca sabores intensos, postres de abuela, olor a canela y clavo de alor, tardes contemplando a la madre en su delicada labor. Dulcísimos recuerdos.

Pero, en contraste con el sabor intenso de los postres recién salidos del fogón, hay un homenaje a los ausentes. Y es tal vez la secuencia más triste del libro, porque el autor no brinda mayores referencias biográficas, pero el solo nombrarlas es como un puñal clavado en el paisaje: “En memoria de Luz Clarita, Carmen y Vivian, ángeles del cielo y maestras de mi vida”.

Arroz con leche para primavera es un libro sui generis en la literatura actual, no solo de Chiclayo sino del Perú: es fresco, luminoso, etéreo, entusiasta, directo, . El poeta. no quiere hacer experimentos gramaticales de vanguardia y posmodernidad. No quiere parecer difícil, aunque sus metáforas insólitas parezcan impromptus líricos, o nos sorprenda con paradojas en clave de humor.

Una clave para adentrarnos en el poemario es el epígrafe inicial del escritor existencialista francés Jean Paul Sartre: “Para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo”.

En el prólogo, titulado “Unas pocas palabras para muchos universos”, el poeta César Boyd afirma acertadamente: “En la verdadera poesía, cada decir es un hacer, pues conjuga la palabra con las peripecias de la existencia, que día a día va atrapando renovadas cavilaciones. Paúl Rodríguez es un poeta que busca por todos los medios, sentidos o lecturas, sus más personales temas para poetizar. En el libro se entremezclan los cultismos más sofisticados y las frases acaloradamente más románticas de un soñador. Se redactan las contradicciones más sutiles como creer en el Dios Todopoderoso, siguiendo el ritmo de la oración católica del Credo, y creer en la canción Imagine de Lennon (…)

El constante estudio de la historia y la filosofía, ha influenciado en el autor para construir su contexto poético, ligado a la cotidianidad más próxima, como la familia o la cocina, pero llevado a lo trascendente: “yo también me he preguntado mil veces por el tiempo/ y me he levantado para volver a recordar”. El poeta entiende con nostalgia, con recuerdos, con creencias; desde ahí parte su valor y su ensoñación.”

La aventura poética de Paul Rodríguez empieza por reconocer que la vida es un viaje hacia lo inesperado, que cada día morimos un poco y renacemos con el sol. Su poesía está hecha de experiencia, de alegría y dolor, de risa y llanto, de sorpresa y melancolía, diferentes formas de encarar el destino humano.

En efecto, como educador y docente de filosofía, Paul tiene una cultura libresca, y como activista de Amnistía Internacional, tiene una sensibilidad a flor de piel: “En este libro no quiero ocultar nada; ni extenuaciones, ni desa­mores, ni artificios. Solo expresarlas como estoy acostumbrado. Quiero además, manifestar, que el niño que imaginaba ser grande mientras soñaba con las nubes, es el mismo que ahora ha escrito esto. Hay que hacer, sin embargo, una salvedad, también lo escri­bió ese muchacho que a inicios de siglo prefería las bancas en el parque, los horizontes frente al mar y los picos más altos…”, señala en la presentación.

Arroz con leche para primavera también puede leerse como un libro de amor y desamor, como el “Hello, good bye” de The Beatles.

Cada amor es un misterio, como el mismo lo dice: “Me he preguntado por el amor y he pensado que aunque el amor sea un grave peligro, lo más peligroso del ser humano es no amar; quizá por eso no he ganado ningún premio o galardón, excepto el primero, que fue un recital de poesía cuando tenía cuatro años. Cuando cambia el equinoccio, hay muchos que sincronizan la esperanza y la pasión para ofrecerse con optimismo al mundo, o sea se disponen a compartir algo de su ser. ¿Determinismo, libre albedrío, falsacionismo? Quién sabe, pero mientras crean algu­nos que somos pasajeros del caprichoso viaje de una realidad parcialmente incognoscible, o fieles caminantes, buscadores, de una suplencia por la que se pueda morir; yo ofrezco, con mucha sencillez Arroz con leche para primavera, es decir, mis impetuo­sos pero no tan aventurados momentos en la vida, el amor y la filosofía.”

CONTINUIDAD LITERARIA

En la tradición literaria chiclayana, a inicios del siglo pasado José Eufemio Lora y Lora (JELYL) bucea en la tragedia humana, de lo aciago e irremediable, implorando en su poema “Piedad” a los pies de Dios, conmiseración incluso para “la pena que hizo vibrar el hierro del asesino”, piedad: como la flor helada antes del broche, / como el amor extinto antes del beso, / como el canario muerto antes del trino…”  Años más tarde, a mitad del siglo XX, Juan José Lora es el poeta esencial de la chiclayanidad, con notas delicadas y perfumes añejos, recalando en la vieja “Esquina Siete de Enero y San José”, y paseando la soledad del “triste caminando alegre por un pueblo sin calles, casa entera…”.

Ya el caso del poeta Juan Ramírez Ruiz, fundador de Hora Zero, es tema de cátedra y análisis con su empeño en escribir el “poema integral” y en extraer belleza de la realidad, incluso fundado nuevos conceptos escriturales en “Las armas molidas”. Lo menciono, porque en la tradición literaria chiclayana, hay obras y escritores que son referentes de literatura pura, de poesía de alta factura, que indudablemente han legado a las nuevas generaciones, como ese el caso de Paul Rodríguez.

Me atrevo a decir que Arroz con leche para primavera instaura una manera directa y clara de encarar la experiencia poética, acorde con los tiempos actuales marcados por el Internet, la tecnología inteligente, la hipervelocidad de las comunicaciones y el auge de las redes sociales. El imperio de la realidad virtual también llega al reino de la poesía, y los poetas nos hablan en un ritmo vertiginoso.

Arroz con leche para primavera está dividido en tres secciones. En la primera parte están los poemas: “Creo para entender”, “Corazón”, “Me dices”, “Algodón”, “Sólo bésame”, “Champagne”, “En medio de las nubes”, “Profeta”, “He aprendido”, “Hay una cereza allá en el cielo”, “Ven, vuelve pronto” y “Primavera a la mitad”.

En la segunda parte figuran los poemas: “Ella”, “Tres”, “¿Qué somos?”, “Mis dones”, “Tiempo cero”, “Amor en efecto mariposa”, “Una chispa”, “Rosa, azúcar y vendaval”, “Cristales”, “Rézale a mi recuerdo”, “Polvo de palabras” y “Al final”.

En la tercer parte: “¿Ahora quién nos piensa?”, “Alma de hule”, “Mujer mandarina”, “Vuela alto, muy alto”, “La otra”, “Café en el un ´desayuno con diamantes´”, “Mermelada”, “Yo también te miento”, “Horizonte”, “Te elegiría”, “Nada juraremos” y “Vi-sa para la eternidad”.

El leitmotiv principal del libro es el amor, considerada la fuerza más grande que mueve el universo. Y las otras caras del amor: la pasión, el deseo, el desamor, los viajes, las despedidas, las interrogantes y las dudas.

Y como la naturaleza tiene un creador. Dios, el poeta lo consagra desde el inicio en “Creo para entender”, que es mucho más que un credo literario:

Creo en Dios y en esta vida llena de escaleras,
de juegos, de santos, de playa, de cosas buenas.
Creo en las pastillas, en el más allá;
en el ida y vuelta, en el reencuentro
a las doce campanadas
bajo la iglesia, en el Liceo,
junto al Olimpo, en medio del sol,
detrás del viento, entre girasoles
vivos y radiantes…

El poema “He aprendido” es la resultante de la experiencia, vista desde todos los ángulos, desde la ciencia hasta la música y, por supuesto, el amor, que opera como una quintaesencia de la realidad:

He aprendido que la desventura
tiene la textura húmeda de un muelle,
las espigas doradas no existen
y que cada átomo de tus suspiros
tiene el fin de todo lo inexplicable
cuando todo, todo el camino tiembla
antes de que volver a besarte
se convierta en la dulce terapia
para poder pensar en la nada.

Más adelante, se vuelca al lado más íntimo y coloquial en “Me dices”, donde las declaraciones mutuas de amor y deseo no acaban nunca:

Me dices que me quieres
y todo termina en las estrellas
sin regreso,
sin explicaciones ni fotografías.

En cambio, el poema “Algodón” es un muestrario de ternura:

Dame tu mano de algodón
y démosle vueltas a la casita de cartón

Demostrando que la brevedad es una virtud, el poema “Corazón” recurre a la paradoja y al aparente lugar común de los enamorados:

Corazón, no te amo
porque estas presente.

En “Champagne”, el vate se adentra en territorios de sofisticación y delicadeza para cantar a la amada:

Champagne en rosas, te amo y te engrío
llega la noche y la desenredas en segundos escarlata

En “Hay una cereza allá en el cielo”, notamos un ejercicio onírico, casi surrealista, pero anclado siempre en los terrenos del amor y la filosofía, incluso en la ética, porque el ser humano a pesar de sus imperfecciones puede dar amor:

No hay nada más sucio que mi corazón, lo sabes
ni más desprendido ni más fiel…

“Ven, vuelve pronto”, es una súplica, un reclamo lírico:

Vuelve y quédate
vuelve por donde viniste
y quédate en donde quieras…

“Primavera a la mitad”, a mi modesto entender, es uno de los poemas más intensos y logrados del libro. El autor se sacude de su deseo de extenderse demasiado en un asunto que, mientras más breve, más esencial.

Abre con un epígrafe del vate inglés J. Keats: “¡Dichosas, ah, dichosas ramas / de hojas perennes que no despedirán / jamás la primavera!”, para hablarnos de la fugacidad de la existencia, que es uno de los temas recurrentes de la poesía universal de todos los tiempos:

Un día de estos, en un fresco alba en primavera
me despertarás con el corazón tibio de recuerdos
te asomarás a la ventana para sentir el sol,
me buscarás en el cielo y me encontrarás
con un suspiro.

Entonces muy lejos de tu ventana,
mi corazón proveerá un brinco inexplicable;
despertaré asustado.
Me imaginarás sonriendo y llorarás.

Yo pensaré en la nada.
Estaré perdido, sin tiempo, con el libro cerrado.
Todo habrá llegado a su fin,
sin última página, sin despedida.

La segunda parte del libro empieza con un epígrafe del gran poeta portugués Fernando Pessoa: “Todas las cartas de amor son ridículas. / No serían cartas de amor si no fuesen ridículas”

Abre esta sección el poema “Ella”, que en su final es contundente:

Sí, fue ella,
la noche fue ella.

Y es precisamente la búsqueda filosófica lo que alimenta el camino del poeta, pero siempre con el factor sorpresa del azar y la casualidad, en: “¿Qué somos?”

Somos una suerte de tiempo y de venganza,
de espíritu tras el infinito pero de venganza,
todo sucede por casualidad y nada entendemos,
confundimos las nubes con un dulce de algodón
y la estupidez con el amor.

En “Mis dones”, el poeta se lanza como un demiurgo, como un mago o chamán, capaz de concentrar todos los poderes del cielo y la tierra:

Tengo el don de hacerte desaparecer,
de hacerte esperar junto a la escalera.
de bailar perfectamente con tu alegría…

Paul Rodríguez: “Arroz con leche para primavera es una recopilación de algunos suspiros de amor ordenados en palabras, surgidos cada vez que me esperanzaba, y que quiero compartir con aquellos que aman, sueñan, viven, pierden, ganan, vuelven a perder y aun así sin más
se enamoran”.

El poeta sigue reflexionando en “Tiempo cero”, acerca del tiempo y del universo, pero es un pensar cotidiano mientras cuenta los segundos para que la amada arribe al puerto donde la está esperando. El amante está en una encrucijada de espacio-tiempo:

Entonces, como antes, como tú lo pensaste,
equivocarse tantas veces no importará tanto,
el norte no estará al norte, ni el oeste al oeste

“Amor en efecto mariposa” propone un símil misterioso, porque la mujer está revoloteando en el paisaje, delicada y alada:

Mariposa, cada viernes junto a las margaritas
yo aprendo a decir te amo si me miras
y luego, a soñar mordiendo el infinito…

Más adelante, en el poema “Una chispa” intenta encontrar el élan del universo en el beso de la mujer amada:

La trama exquisita de todos tus abrazos de jueves,
forjándose para calentar cada rinconcito del alma…

“Rosa, azúcar y vendaval” es una elegía intensa. Sabido es que la rosa es un símbolo de la belleza de la mujer, con todos sus pétalos aromáticos y espinas…

Tú seguiste siendo tan rosa y ellos vendaval…

“Cristales”, con el epígrafe de Gustavo Cerati (“Cuerpos de luz corriendo en pleno cielo / cristales de amor amarillo”), persigue el enigma de la belleza:

Extraña belleza suave y alborotada…

En “Rézale a mi recuerdo” hay una nostalgia del adiós

El tiempo volará con la oscuridad del viento.
Me habré cansado mucho,
querré miras las estrellas…

Quizás uno de los poemas más filosóficos es “Polvo de palabras”

Me preguntas si existe la nada
y como si me alejara te hago recordar
que aún tengo cigarrillos encantados
y nuevo final con luz de eternidad.

Paul Rodriguez y su libro (foto: Diario La República)

La tercera parte, inicia con un epígrafe del cantautor argentino Fito Páez: “Todo lo que diga está de más / las luces siempre encienden el alma”. Es una sección de cavilaciones y poemas reflexivos:

En “¿Ahora quién nos piensa”, hay una voluntad de encontrar una identidad en medio de la caótica urbe o la inmensidad del mundo:

Y quien piensa en el parque piensa en los dos,
tal vez más en mí que en ti, pero nos piensan
y nos confunden,
nos persiguen, nos llaman, nos detienen,
nos preguntan y no somos nosotros.

“Alma de hule” es un canto a la fragilidad de los días:

Nosotros despertamos
en las pinturas de Goya
pero tú, princesa de uva,
emoción de primavera,
lo hiciste en la última jornada de espinas.

“Mujer mandarina”, es para saborear texturas, oler fragancias intensas de campo y flores:

Y lejos, atrapados en la nada en un huerto de corazones…

El poema “Vuela alto, muy alto” es una invitación al viaje, a venir, irse o quedarse. Pero la musa siempre está en un plano casi inalcazable:

No te busco, vienes, vuelas muy alto
y no te alcanzo.

En “Yo también te miento” aborda el difícil campo de las relaciones humanas, donde muchas veces la mentira es el argumento inexplicable:

Mujer desde mi boca a tu boca, tu beso en mi beso
y desde mi deseo a tu boca, mi engaño, tu mentira.

“Horizonte”, con aires de sol, verano o playa, es un estado de contemplación de la belleza de la mujer:

Hay algo en esos horizontes anaranjados
que nadie puede ver…

“Te elegiría”, es el poema de la exaltación del amor eterno, de las promesas jamás hechas:

Te elegiría, te elegiría mil veces después del olvido…

De todos los poemas, el texto de cierre ya no revela ironías ni humor soterrado. “Vi-sa para la eternidad” es una elegía dedicada “A Angie, in memoriam, dos años después”. Cuando el amor y la vida terminan, nos quedan el asombro y la melancolía, ese no saber qué hacer ni qué decir ante la muerte, que de tan triste no da ganas ni de mencionarla. La poesía de todos los tiempos aborda este tópico, desde Jorge Manrique en “Coplas a la muerte de su padre”, hasta César Vallejo en “A mi hermano Miguel”.

Pero el poeta aquí, en vez de entristecerse, establece un dialogo fecundo. Intenta apelar, llamar, mover el alma de la mujer ausente, como si estuviese aquí presente:

¡Ey, mujer!
Ahora que ya no estás,
quiero decir exactamente lo que alguna vez dijiste:
– Estoy muriendo, anoche fui a mi fiesta de gala y no puedo continuar…

Paul Rodríguez ha dado un paso decisivo en su vita al lanzar al mundo un libro valiente, honesto, directo, sin artilugios superficiales. Él ha querido entregar su vida misma.

Banne de la presentación del libro en septiembre del año pasado. El autor alista una segunda edición del libro.