Urbanismo chicha

“Ciudades deben crecer por inversión y no por invasión”,  sostiene urbanista Miguel Romero Sotelo.

La expansión urbana actual en el Perú es desordenada e informal. Persiste la invasión de terrenos para convertirse en asentamientos humanos, impulsada muchas veces por traficantes de tierras camuflados en pseudo asociaciones de vivienda.

Para el arquitecto y urbanista Miguel Romero Sotelo –ex viceministro de Vivienda y Urbanismo y actual director de Corporación Suyo– “la informalidad en el crecimiento de las ciudades tiene como causa la necesidad insatisfecha de vivienda propia que aqueja a miles de peruanos”.

“La invasión es indignante en lo social, cara en lo económico y deprimente en lo estético. Las invasiones generan cadenas nocivas de producción, de ciudades-barriada basadas en la autoconstrucción,la evasión tributaria y fomento de una sociedad de mentalidad dependiente, autoritaria y paternalista. Esto es lo que hay que cambiar”, afirma Romero, quien en la década del 70 fue autor del diseño urbanístico de Villa El Salvador.

Miguel Romero Sotelo, arquitecto y urbanista peruano.

Dijo que diariamente aparecen nuevos “asentamientos humanos”(antes llamados “barriadas” o “pueblos jóvenes”) los cuales se instalan en zonas peligrosas (cauces de ríos o quebradas), áreas arqueológicas intangibles o zonas inaccesibles (cerros) donde al Estado le costará demasiado proveer los servicios básicos de agua, saneamiento y energía eléctrica.

Comentó que otro aspecto preocupante es el tráfico ilegal de terrenos y la violencia que generan las disputas por propiedad o desalojos. En el otro extremo, están proliferando los llamados “sindicatos de construcción civil”, pero que solo son una fachada, pues según la Policía Nacional se dedican a la extorsión y el cobro de cupos a las empresas constructoras.

2. El tráfico ilegal de terrenos genera la violencia en las disputas por propiedad o desalojos.

Romero planteó que el Estado, a través de los gobiernos regionales y las municipalidades,planifique nuevas ciudades en terrenos adecuados. “El nuevo modelo urbanístico de crecimiento por inversión y no por invasión tiene como ventajas orientar el desarrollo planificado de las ciudades; integrar la participación ordenada y eficiente de los sectores estatal y privado; producir oferta inmobiliaria formal para todos los sectores socioeconómicos a fin de frenar las invasiones y tráfico de tierras por los informales”, anota Romero.

De otro lado, el experto señaló que se debe trabajar para asegurar el abastecimiento de agua, recurso extremadamente valioso. “El crecimiento acelerado y desordenadode nuestras ciudades demanda una mejor gestión y distribución de dicho recurso. Es importante reflexionar, conocer experiencias y proponer alternativas de solución para la problemática actual del agua en el Perú”.

“Hay que preocuparnos por desarrollar la infraestructura que se requiere para captaragua usando tecnologías modernas, además de plantear los más adecuados modelos de gestión. Debemos ser eficientes en la producción y distribución de agua con tarifas adecuadas”, dijo Romero. (Por Nivardo Córdova Salinas)

1. Arquitecto Miguel Romero Sotelo recomienda planificar las ciudades, de lo contrario seguirán apareciendo asentamientos humanos, debido a la necesidad insatisfecha de vivienda.

 

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“Fr. José Mojica OFM: Memorias en el Perú”

El libro “Fr. José de Guadalupe Mojica. Memorias en el Perú” (Rimactampu Ediciones, 2017)  es una compilación y estudio realizado por el periodista peruano Nivardo Vasni Córdova Salinas, cuya versión digital en Internet acaba de ser publicada en el portal issuu.com.

Se trata de una publicación que se originó en el “Proyecto José Mojica” (realizado por el mencionado periodista durante dos años) el cual tuvo como objetivo rescatar los escritos (poemas, narraciones, ensayos y reflexiones) del P. Mojica en Perú, los cuales fueron publicados originalmente en la revista trimestral “Ensayos”, que él editaba en Cusco junto con los estudiantes del seminario del Convento de La Recoleta, en la década del 40. Los estudiantes se agrupaban con el nombre de “Academia Escoto”, en honor al filósofo franciscano Juan Duns Scoto (1266-1308).

Cabe señalar que estos textos se encuentran en el Archivo San Francisco de Lima (perteneciente a la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú), cuyo director Fr. Abel Pacheco Sánchez brindó las facilidades para la investigación, conjuntantamente con el sacerdote franciscano Fr. Carlos Montesinos Ampuero OFM, quien fue compañero de Mojica en el seminario. Del mismo modo, se contó con la colaboración del historiador Cayetano Villavicencio Wenner.

Es importante señalar que la investigación recibió el aliento moral y apoyo económico desde México, de parte de Jorge Cruz R. y Mario Ronquillo, a quienes se les brinda una mención y público agradecimiento en la publicación.

ÍNDICE DE ESCRITOS DEL PADRE MOJICA EN EL PERÚ

Relación de algunos de los poemas, artículos y otros textos publicados por Fray José Francisco de Guadalupe Mojica OFM en la revista trimestral “Ensayos” (1944-1945), editada por la Casa de Estudios de la Provincia Franciscana de los Doce Apóstoles del Perú. Convento de La Recoleta, Cusco, Perú.

– “Uno de tantos aletazos (anécdota), por Fray Francisco de G.Mojica OFM. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 38, julio de 1944, págs. 19 y 20.

– “Mensaje de los Coristas de la Provincia de los Doce Apóstoles del Perú a los estudiantes franciscanos de América toda. Ex “Academia Escoto” Nuncium (texto en latín, en el original, más fotografía de frailes). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 38, julio de 1944, pág. 22.

– “Arribo al puerto (prosa rimada)”, por Fr. José Fc. de G.Mojica. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 39, octubre de 1944, págs. 16 y 17 (con nota final: “continuará”).

– “Audición radial: Palabras dichas en la audición radiada en Arequipa por la Obra Vocacional Franciscana de la Provincia de los Doce Apóstoles el día 16 de septiembre de 1944 por Fray José Francisco de Guadalupe Mojica OFM). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 39, octubre de 1944, págs. 21 y 22. (Nota al pie de página: “continuará”).

– “Miguel `El imbécil´. Anécdota”. Por Fr. José Fco. de G.Mojica. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 39, octubre de 1944, págs. 27-30. (Nota al pie de página: Recoleta, Cusco, Sept. 24 de 1944).

– “El favor más grande que ha recibido América” (N. de E.: sobre la Virgen de Guadalupe). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 40, diciembre de 1944, págs. 36-38.

– “Arribo al Puerto” (final), por Fr. José Fco. de GuadalupeMojica O.F.M. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 40, diciembre de 1944, pág. 38.

– “La Navidad en mi Convento”. Por Fr. José Francisco de Guadalupe OFM (antes José Mojica). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 41, Marzo de 1945, págs. 4-9

– “Un caso típico” (anécdota ocurrida a Fray José de GuadalupeMojica –narrada en tercera persona– en Palestina y Jerusalén). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 42, Junio de 1945, pág. 38.

– “La parada de la victoria”. Por el Mayor del ejército americano, Haward N. Simpson (traducción de Fray José Francisco de GuadalupeMojica, OFM). En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 43, Septiembre de 1945, pág. 16.

– “Japón y la fecundidad del martirio”, por José Francisco de Guadalupe Mojica OFM. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 43, Septiembre de 1945, págs. 19-23.

– “Hay santos en este siglo en la Tercer Orden Franciscana”, por Fray Francisco de Guadalupe Mojica O.F.M. En: “Ensayos”, Año XXIV, Nº 44, Octubre de 1945, págs. 14-15.

 

Paul Rodríguez: poesía para amar, soñar y jamás olvidar

Paul Rodríguez, autor de “Arroz con leche para primavera. Entre filosofías, amores y otros dulces”.

Arroz con leche para primavera. Entre filosofías, amores y otros dulces (2016), es la ópera prima del escritor Paul Rodríguez (Chiclayo, 1988).

Curiosamente, este  libro de ciento cuatro páginas y treintaiséis poemas ha llegado a mis manos, por fina gentileza de su autor, un día de septiembre en vísperas de una primavera que se empecina en ser nublada, de limeñísima garúa. Pienso en Cayaltí, mi tierra, y quisiera estar allá entre el olor de melaza y caña, porque este libro, nacido como un canto al amor, tiene una “nostalgia que me atondera”, parafraseando al poeta chiclayano Juan José Lora Olivares, aquel de “Con sabor a mamey”.

Arroz con leche para primavera se abre con un homenaje a los ancestros y a los ausentes -y es otra razón para ponerme a pensar en los abuelos que con su machete en mano madrugaban para el corte de caña-, como una forma en que el poeta Paul Rodríguez rinde justo y amoroso tributo a los autores del poema vital, a los dadores de vida, a imitación de la obra creadora de Dios: “A mi padre, poeta y cantor de la vida, y a su musa, María, mi adorada madre”. Desde ya, la línea paterna es la influencia decisiva, en lo existencial y en lo literario, porque no hay literatura sin vida, y viceversa.

El título evoca sabores intensos, postres de abuela, olor a canela y clavo de alor, tardes contemplando a la madre en su delicada labor. Dulcísimos recuerdos.

Pero, en contraste con el sabor intenso de los postres recién salidos del fogón, hay un homenaje a los ausentes. Y es tal vez la secuencia más triste del libro, porque el autor no brinda mayores referencias biográficas, pero el solo nombrarlas es como un puñal clavado en el paisaje: “En memoria de Luz Clarita, Carmen y Vivian, ángeles del cielo y maestras de mi vida”.

Arroz con leche para primavera es un libro sui generis en la literatura actual, no solo de Chiclayo sino del Perú: es fresco, luminoso, etéreo, entusiasta, directo, . El poeta. no quiere hacer experimentos gramaticales de vanguardia y posmodernidad. No quiere parecer difícil, aunque sus metáforas insólitas parezcan impromptus líricos, o nos sorprenda con paradojas en clave de humor.

Una clave para adentrarnos en el poemario es el epígrafe inicial del escritor existencialista francés Jean Paul Sartre: “Para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo”.

En el prólogo, titulado “Unas pocas palabras para muchos universos”, el poeta César Boyd afirma acertadamente: “En la verdadera poesía, cada decir es un hacer, pues conjuga la palabra con las peripecias de la existencia, que día a día va atrapando renovadas cavilaciones. Paúl Rodríguez es un poeta que busca por todos los medios, sentidos o lecturas, sus más personales temas para poetizar. En el libro se entremezclan los cultismos más sofisticados y las frases acaloradamente más románticas de un soñador. Se redactan las contradicciones más sutiles como creer en el Dios Todopoderoso, siguiendo el ritmo de la oración católica del Credo, y creer en la canción Imagine de Lennon (…)

El constante estudio de la historia y la filosofía, ha influenciado en el autor para construir su contexto poético, ligado a la cotidianidad más próxima, como la familia o la cocina, pero llevado a lo trascendente: “yo también me he preguntado mil veces por el tiempo/ y me he levantado para volver a recordar”. El poeta entiende con nostalgia, con recuerdos, con creencias; desde ahí parte su valor y su ensoñación.”

La aventura poética de Paul Rodríguez empieza por reconocer que la vida es un viaje hacia lo inesperado, que cada día morimos un poco y renacemos con el sol. Su poesía está hecha de experiencia, de alegría y dolor, de risa y llanto, de sorpresa y melancolía, diferentes formas de encarar el destino humano.

En efecto, como educador y docente de filosofía, Paul tiene una cultura libresca, y como activista de Amnistía Internacional, tiene una sensibilidad a flor de piel: “En este libro no quiero ocultar nada; ni extenuaciones, ni desa­mores, ni artificios. Solo expresarlas como estoy acostumbrado. Quiero además, manifestar, que el niño que imaginaba ser grande mientras soñaba con las nubes, es el mismo que ahora ha escrito esto. Hay que hacer, sin embargo, una salvedad, también lo escri­bió ese muchacho que a inicios de siglo prefería las bancas en el parque, los horizontes frente al mar y los picos más altos…”, señala en la presentación.

Arroz con leche para primavera también puede leerse como un libro de amor y desamor, como el “Hello, good bye” de The Beatles.

Cada amor es un misterio, como el mismo lo dice: “Me he preguntado por el amor y he pensado que aunque el amor sea un grave peligro, lo más peligroso del ser humano es no amar; quizá por eso no he ganado ningún premio o galardón, excepto el primero, que fue un recital de poesía cuando tenía cuatro años. Cuando cambia el equinoccio, hay muchos que sincronizan la esperanza y la pasión para ofrecerse con optimismo al mundo, o sea se disponen a compartir algo de su ser. ¿Determinismo, libre albedrío, falsacionismo? Quién sabe, pero mientras crean algu­nos que somos pasajeros del caprichoso viaje de una realidad parcialmente incognoscible, o fieles caminantes, buscadores, de una suplencia por la que se pueda morir; yo ofrezco, con mucha sencillez Arroz con leche para primavera, es decir, mis impetuo­sos pero no tan aventurados momentos en la vida, el amor y la filosofía.”

CONTINUIDAD LITERARIA

En la tradición literaria chiclayana, a inicios del siglo pasado José Eufemio Lora y Lora (JELYL) bucea en la tragedia humana, de lo aciago e irremediable, implorando en su poema “Piedad” a los pies de Dios, conmiseración incluso para “la pena que hizo vibrar el hierro del asesino”, piedad: como la flor helada antes del broche, / como el amor extinto antes del beso, / como el canario muerto antes del trino…”  Años más tarde, a mitad del siglo XX, Juan José Lora es el poeta esencial de la chiclayanidad, con notas delicadas y perfumes añejos, recalando en la vieja “Esquina Siete de Enero y San José”, y paseando la soledad del “triste caminando alegre por un pueblo sin calles, casa entera…”.

Ya el caso del poeta Juan Ramírez Ruiz, fundador de Hora Zero, es tema de cátedra y análisis con su empeño en escribir el “poema integral” y en extraer belleza de la realidad, incluso fundado nuevos conceptos escriturales en “Las armas molidas”. Lo menciono, porque en la tradición literaria chiclayana, hay obras y escritores que son referentes de literatura pura, de poesía de alta factura, que indudablemente han legado a las nuevas generaciones, como ese el caso de Paul Rodríguez.

Me atrevo a decir que Arroz con leche para primavera instaura una manera directa y clara de encarar la experiencia poética, acorde con los tiempos actuales marcados por el Internet, la tecnología inteligente, la hipervelocidad de las comunicaciones y el auge de las redes sociales. El imperio de la realidad virtual también llega al reino de la poesía, y los poetas nos hablan en un ritmo vertiginoso.

Arroz con leche para primavera está dividido en tres secciones. En la primera parte están los poemas: “Creo para entender”, “Corazón”, “Me dices”, “Algodón”, “Sólo bésame”, “Champagne”, “En medio de las nubes”, “Profeta”, “He aprendido”, “Hay una cereza allá en el cielo”, “Ven, vuelve pronto” y “Primavera a la mitad”.

En la segunda parte figuran los poemas: “Ella”, “Tres”, “¿Qué somos?”, “Mis dones”, “Tiempo cero”, “Amor en efecto mariposa”, “Una chispa”, “Rosa, azúcar y vendaval”, “Cristales”, “Rézale a mi recuerdo”, “Polvo de palabras” y “Al final”.

En la tercer parte: “¿Ahora quién nos piensa?”, “Alma de hule”, “Mujer mandarina”, “Vuela alto, muy alto”, “La otra”, “Café en el un ´desayuno con diamantes´”, “Mermelada”, “Yo también te miento”, “Horizonte”, “Te elegiría”, “Nada juraremos” y “Vi-sa para la eternidad”.

El leitmotiv principal del libro es el amor, considerada la fuerza más grande que mueve el universo. Y las otras caras del amor: la pasión, el deseo, el desamor, los viajes, las despedidas, las interrogantes y las dudas.

Y como la naturaleza tiene un creador. Dios, el poeta lo consagra desde el inicio en “Creo para entender”, que es mucho más que un credo literario:

Creo en Dios y en esta vida llena de escaleras,
de juegos, de santos, de playa, de cosas buenas.
Creo en las pastillas, en el más allá;
en el ida y vuelta, en el reencuentro
a las doce campanadas
bajo la iglesia, en el Liceo,
junto al Olimpo, en medio del sol,
detrás del viento, entre girasoles
vivos y radiantes…

El poema “He aprendido” es la resultante de la experiencia, vista desde todos los ángulos, desde la ciencia hasta la música y, por supuesto, el amor, que opera como una quintaesencia de la realidad:

He aprendido que la desventura
tiene la textura húmeda de un muelle,
las espigas doradas no existen
y que cada átomo de tus suspiros
tiene el fin de todo lo inexplicable
cuando todo, todo el camino tiembla
antes de que volver a besarte
se convierta en la dulce terapia
para poder pensar en la nada.

Más adelante, se vuelca al lado más íntimo y coloquial en “Me dices”, donde las declaraciones mutuas de amor y deseo no acaban nunca:

Me dices que me quieres
y todo termina en las estrellas
sin regreso,
sin explicaciones ni fotografías.

En cambio, el poema “Algodón” es un muestrario de ternura:

Dame tu mano de algodón
y démosle vueltas a la casita de cartón

Demostrando que la brevedad es una virtud, el poema “Corazón” recurre a la paradoja y al aparente lugar común de los enamorados:

Corazón, no te amo
porque estas presente.

En “Champagne”, el vate se adentra en territorios de sofisticación y delicadeza para cantar a la amada:

Champagne en rosas, te amo y te engrío
llega la noche y la desenredas en segundos escarlata

En “Hay una cereza allá en el cielo”, notamos un ejercicio onírico, casi surrealista, pero anclado siempre en los terrenos del amor y la filosofía, incluso en la ética, porque el ser humano a pesar de sus imperfecciones puede dar amor:

No hay nada más sucio que mi corazón, lo sabes
ni más desprendido ni más fiel…

“Ven, vuelve pronto”, es una súplica, un reclamo lírico:

Vuelve y quédate
vuelve por donde viniste
y quédate en donde quieras…

“Primavera a la mitad”, a mi modesto entender, es uno de los poemas más intensos y logrados del libro. El autor se sacude de su deseo de extenderse demasiado en un asunto que, mientras más breve, más esencial.

Abre con un epígrafe del vate inglés J. Keats: “¡Dichosas, ah, dichosas ramas / de hojas perennes que no despedirán / jamás la primavera!”, para hablarnos de la fugacidad de la existencia, que es uno de los temas recurrentes de la poesía universal de todos los tiempos:

Un día de estos, en un fresco alba en primavera
me despertarás con el corazón tibio de recuerdos
te asomarás a la ventana para sentir el sol,
me buscarás en el cielo y me encontrarás
con un suspiro.

Entonces muy lejos de tu ventana,
mi corazón proveerá un brinco inexplicable;
despertaré asustado.
Me imaginarás sonriendo y llorarás.

Yo pensaré en la nada.
Estaré perdido, sin tiempo, con el libro cerrado.
Todo habrá llegado a su fin,
sin última página, sin despedida.

La segunda parte del libro empieza con un epígrafe del gran poeta portugués Fernando Pessoa: “Todas las cartas de amor son ridículas. / No serían cartas de amor si no fuesen ridículas”

Abre esta sección el poema “Ella”, que en su final es contundente:

Sí, fue ella,
la noche fue ella.

Y es precisamente la búsqueda filosófica lo que alimenta el camino del poeta, pero siempre con el factor sorpresa del azar y la casualidad, en: “¿Qué somos?”

Somos una suerte de tiempo y de venganza,
de espíritu tras el infinito pero de venganza,
todo sucede por casualidad y nada entendemos,
confundimos las nubes con un dulce de algodón
y la estupidez con el amor.

En “Mis dones”, el poeta se lanza como un demiurgo, como un mago o chamán, capaz de concentrar todos los poderes del cielo y la tierra:

Tengo el don de hacerte desaparecer,
de hacerte esperar junto a la escalera.
de bailar perfectamente con tu alegría…

Paul Rodríguez: “Arroz con leche para primavera es una recopilación de algunos suspiros de amor ordenados en palabras, surgidos cada vez que me esperanzaba, y que quiero compartir con aquellos que aman, sueñan, viven, pierden, ganan, vuelven a perder y aun así sin más
se enamoran”.

El poeta sigue reflexionando en “Tiempo cero”, acerca del tiempo y del universo, pero es un pensar cotidiano mientras cuenta los segundos para que la amada arribe al puerto donde la está esperando. El amante está en una encrucijada de espacio-tiempo:

Entonces, como antes, como tú lo pensaste,
equivocarse tantas veces no importará tanto,
el norte no estará al norte, ni el oeste al oeste

“Amor en efecto mariposa” propone un símil misterioso, porque la mujer está revoloteando en el paisaje, delicada y alada:

Mariposa, cada viernes junto a las margaritas
yo aprendo a decir te amo si me miras
y luego, a soñar mordiendo el infinito…

Más adelante, en el poema “Una chispa” intenta encontrar el élan del universo en el beso de la mujer amada:

La trama exquisita de todos tus abrazos de jueves,
forjándose para calentar cada rinconcito del alma…

“Rosa, azúcar y vendaval” es una elegía intensa. Sabido es que la rosa es un símbolo de la belleza de la mujer, con todos sus pétalos aromáticos y espinas…

Tú seguiste siendo tan rosa y ellos vendaval…

“Cristales”, con el epígrafe de Gustavo Cerati (“Cuerpos de luz corriendo en pleno cielo / cristales de amor amarillo”), persigue el enigma de la belleza:

Extraña belleza suave y alborotada…

En “Rézale a mi recuerdo” hay una nostalgia del adiós

El tiempo volará con la oscuridad del viento.
Me habré cansado mucho,
querré miras las estrellas…

Quizás uno de los poemas más filosóficos es “Polvo de palabras”

Me preguntas si existe la nada
y como si me alejara te hago recordar
que aún tengo cigarrillos encantados
y nuevo final con luz de eternidad.

Paul Rodriguez y su libro (foto: Diario La República)

La tercera parte, inicia con un epígrafe del cantautor argentino Fito Páez: “Todo lo que diga está de más / las luces siempre encienden el alma”. Es una sección de cavilaciones y poemas reflexivos:

En “¿Ahora quién nos piensa”, hay una voluntad de encontrar una identidad en medio de la caótica urbe o la inmensidad del mundo:

Y quien piensa en el parque piensa en los dos,
tal vez más en mí que en ti, pero nos piensan
y nos confunden,
nos persiguen, nos llaman, nos detienen,
nos preguntan y no somos nosotros.

“Alma de hule” es un canto a la fragilidad de los días:

Nosotros despertamos
en las pinturas de Goya
pero tú, princesa de uva,
emoción de primavera,
lo hiciste en la última jornada de espinas.

“Mujer mandarina”, es para saborear texturas, oler fragancias intensas de campo y flores:

Y lejos, atrapados en la nada en un huerto de corazones…

El poema “Vuela alto, muy alto” es una invitación al viaje, a venir, irse o quedarse. Pero la musa siempre está en un plano casi inalcazable:

No te busco, vienes, vuelas muy alto
y no te alcanzo.

En “Yo también te miento” aborda el difícil campo de las relaciones humanas, donde muchas veces la mentira es el argumento inexplicable:

Mujer desde mi boca a tu boca, tu beso en mi beso
y desde mi deseo a tu boca, mi engaño, tu mentira.

“Horizonte”, con aires de sol, verano o playa, es un estado de contemplación de la belleza de la mujer:

Hay algo en esos horizontes anaranjados
que nadie puede ver…

“Te elegiría”, es el poema de la exaltación del amor eterno, de las promesas jamás hechas:

Te elegiría, te elegiría mil veces después del olvido…

De todos los poemas, el texto de cierre ya no revela ironías ni humor soterrado. “Vi-sa para la eternidad” es una elegía dedicada “A Angie, in memoriam, dos años después”. Cuando el amor y la vida terminan, nos quedan el asombro y la melancolía, ese no saber qué hacer ni qué decir ante la muerte, que de tan triste no da ganas ni de mencionarla. La poesía de todos los tiempos aborda este tópico, desde Jorge Manrique en “Coplas a la muerte de su padre”, hasta César Vallejo en “A mi hermano Miguel”.

Pero el poeta aquí, en vez de entristecerse, establece un dialogo fecundo. Intenta apelar, llamar, mover el alma de la mujer ausente, como si estuviese aquí presente:

¡Ey, mujer!
Ahora que ya no estás,
quiero decir exactamente lo que alguna vez dijiste:
– Estoy muriendo, anoche fui a mi fiesta de gala y no puedo continuar…

Paul Rodríguez ha dado un paso decisivo en su vita al lanzar al mundo un libro valiente, honesto, directo, sin artilugios superficiales. Él ha querido entregar su vida misma.

Banne de la presentación del libro en septiembre del año pasado. El autor alista una segunda edición del libro.

Willy Gómez Migliaro: “Soy un sobreviviente”

Willly Gómez Migliaro, considerado uno de los poetas más importantes del Perú y de Latinoamérica.

Lírico puro (Hipocampo, 2017) es el nuevo libro del poeta peruano Willy Gómez Migliaro (Lima, 1968), y que fue presentado el viernes 21 de julio en la AntiFil

Después de una primera lectura de Lírico puro, nos queda esta sensación: el poeta vuela como un ángel reciclador: lleva un triciclo de objetos-palabra, de universos-paisajes. A su manera, pretende ordenar el caos, caminar entre las esquirlas de un país que sigue estallando, pero tiene que bucear entre los escombros, debe cranear con cabeza fría, necesita decir lo que ve, como una cámara de video en movimiento. Documentar la realidad exterior y la procesión que va por dentro. Está sacando bien, sacando todo…

Sirve de algo movernos
aunque se abren más portones de almacén
sueldan chapas levantan rejas reducen autos
adentro todo es inclasificable afuera
los mismo redondos filos de tarros de leche

Detrás del artista está el drama. “Soy un sobreviviente”, nos dice mirándose a sí mismo. Dispara a boca de jarro: “Tuve un infancia muy difícil. Mi padre era obrero gráfico. Era una gran persona, igual que mi madre. Son mis dos grandes influencias, ¿entiendes? Pasamos pobreza, hambre, necesidades, esas cosas que te quedan muy marcadas. Siento que ese sufrimiento ya pasó… pero me queda el dolor”, expresa.

La radio canta heridas reproduce sangre

Los últimos meses, nos cuenta que ha estado viajando mucho: España, Italia, Ecuador, donde su libro Construcción civil obtuvo un premio importante. “Gracias a la poesía y mis libros, he podido viajar. Pero te confieso que todo eso me estaba mareando demasiado, me estaba haciendo perder el centro. He tenido que hacer un alto a todo ello, buscar silencio, regresar a mí mismo”.

Durante la presentación del libro, el crítico César Pineda Quilca, afirmó que el autor sintoniza con el caos actual del país. Sí, es una poesía que confronta, que desenmascara, que revela el el lado oscuro del mal llamado milagro peruano, donde por ejemplo la informalidad, la explotación laboral, la industria de la falsificación y el crimen organizado a veces visten de saco y corbata, donde incluso la alienación se desborda y la violencia social impera en todas sus formas.

Pineda señala que la poesía de Gómez incluso llega a estar tan vinculada con la realidad, con su ácida denuncia de la explotación laboral, tal como se ha visto en  hechos recientes como el incendio en un almacén de Las Malvinas, donde fallecieron dos jóvenes que trabajan encerrados con candado: “aunque se abren más portones de almacén / sueldan chapas levantan rejas reducen autos / adentro todo es inclasificable”

Estuvo además el editor de Hipocampo, Teófilo Gutiérrez, muy contento por el “regreso” del poeta a la casa editorial. “Nos conocemos hace muchos años con Willy”, afirma.  En la mesa de presentación estuvo también Franco Osorio-Antúnez de Mayolo Paredes.

Con mucha razón, el crítico Javier Agreda ha dicho: “La suya es una poesía reflexiva y hermética, trabajada con mucho rigor, creatividad y lucidez. Todas esas cualidades le han ganado reconocimientos como el Premio Hispanoamericano de Poesía Festival La Lira, otorgado a su poemario Construcción civil (2013), ´el mejor libro de poesía en lengua española publicado durante el bienio anterior´, según el veredicto del jurado (…) Se trata, sin duda, de uno de los más interesantes y valiosos proyectos poéticos de la literatura peruana actual.”

Romper orillas con picos hacer surcos y jalar
la maquinaria pesada parece juntar piedras…

En los versos de Lírico puro aparece, bien caleta, todo este caudal de recuerdos y sensaciones fijadas y reveladas como en un daguerrotipo: Los motores de combustión interna drenan agua fría…

¿Poeta de la posmodernidad? Ya se le vocea como la voz… En Lírico puro el poeta se va de avance, forjando su obra a machete limpio, reinventando, hablando. Como ya todos conocen,  Willy Gómez Migliaro es autor de los libros de poesía Etérea (Hipocampo Editores, 2002), Nada como los campos (Hipocampo Editores, 2003), La breve eternidad de Raymundo Nóvak (Hipocampo Editores, 2005), Moridor (Pakarina Ediciones, 2010); Construcción civil (Paracaídas Editores, 2013); Nuevas Batallas (Arteidea Editores, 2014). Ha sido el compilador del libro OPEMPE, relatos orales asháninka y nomatsiguenga (2009) y Cholos, 13 poetas peruanos nacidos entre el 70 y el 90 (Catafixia, 2014). Además publicó Poemas, 1993-2003 (Celacanto, 2015)

fluyen las aguas y sobre ellas latas
llevan imágenes borrosas
de proceso de ejecución brillando bajo el sol
contenido que alguna vez fue necesidad
como un tiempo el principio recoge
el final se levanta y rueda desde la inmovilidad
motivos entre desarmes y diseños
de imagen objetora circular
a través de ella sigues a un animal herido
viste huella de sangre pero no el arma
sino destreza al forzar la ambición
o mito circular de boca en boca
arrasaba aire contaminado
sirve de algo movernos
aunque se abren más portones de almacén
sueldan chapas levantan rejas reducen autos
adentro todo es inclasificable afuera
los mismos redondos filos de tarros de leche

Diego de la Vega: “La fotografía es una forma de transgresión”

Autorretrato de Diego de la Vega.

Diego de la Vega Enciso (Lima, 1991) está buscando romper los esquemas de la fotografía documental tradicional,  explorando estados de ánimo y paisajes interiores, como una especie de introspección, donde se impone la soledad del ser humano aún en medio del bullicio del paisaje urbano.

La inclusión de su trabajo en el libro “Fotógrafos peruanos (De lo conceptual a lo cotidiano)” para la colectiva Art Impetus (2017), confirma que su obra está madurando, lo cual también ha sido reconocido con diversos premios nacionales e internacionales.

Pero más allá de los galardones, él está preocupado no solamente en cuestiones de estilo o de técnica fotográfica, sino que más allá de disparar la cámara y hacer encuadres, está reflexionando en torno a la posmodernidad, la vida cotidiana, la influencia de las redes sociales en la difusión de imágenes, y en cómo la realidad virtual está sustituyendo a la realidad objetiva.

Con varias exposiciones en su trayectoria, el artista participará esta semana en una muestra colectiva en la Sala de Arte Moderno (SAM) de Larcomar en Miraflores, donde expondrá un díptico.

En esta entrevista, Diego de la Vega, habla acerca de sus inicios en la fotografía, sus influencias y sus proyectos actuales.

Autorretrato. Diego de la Vega Enciso.

-¿Cómo empezó tu acercamiento a la fotografía?

– El primer acercamiento que tuve con la fotografía está íntimamente vinculado a un período muy emotivo en mi vida, el cual se encuentra en los recuerdos de mi infancia cuando mis padres, por motivo de su profesión (ambos son periodistas), recorrían todos los eventos noticiosos de Lima.

Uno de los primeros hechos que recuerdo fue un derby en el hipódromo de Monterrico, cuando tenía aproximadamente diez años de edad  y era como ver una película en vivo cuando los potros volaban ante mis ojos y la gente me aturdía con sus desaforados gritos. Ya más adelante, pasé un par de veces más por allí y siempre me quedó la curiosidad por descubrir aquel mundo. Precisamente, esa visión grabada en mi retina, posteriormente fue el leitmotiv que desencadenó en la potente serie de fotografías titulada “Nuestra hípica” que fue galardonada con el Premio Nacional de Fotografía Documental “Espacio Tiempo” en el año 2015, organizado por la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO).

A los dieciséis años regresé al mismo lugar para cubrir un premio hípico como reportero gráfico y el ambiente seguía igual de fascinante, sobre todo por la belleza del espectáculo y la vorágine de los aficionados.

De la serie “Nuestra hípica”, ganadora del Concurso Nacional de Fotografía Documental “Espacio-Tiempo” organizado por la UPAO.

– ¿Qué buscas lograr mediante la fotografía?

– Mi objetivo es plasmar  ese punto de quiebre  que rompa con la fotografía documental clásica, la cual muchas veces se  camufla en lo estetizante, que no es sino una exaltación de una compasión que no sirve políticamente para nada.

La fotografía, para mí, debe perseguir el cambio social  a través de la   investigación e interpretación de la realidad. El espacio debe enfocarse como una huella que permita múltiples lecturas del espectador, sugiriendo infinidad de signos.

En la fotografía social-documental hay que dejar de lado a la persona (sujeto) en quien buscamos apoyarnos banalmente para contar una historia sobre una comunidad o un cierto grupo social.  Como sociedad tenemos que acostumbrarnos a enfrentar situaciones que no podemos comprender y no por eso desecharlas por no entenderlas,  sino justamente entender que esa capacidad de dislocamiento es urgente  y necesaria como comunidad crítica. Hay que descreer que la realidad tienen una sola interpretación o que tiene una sola forma de ser leída.

De alguna manera la fotografía documental se ha visto afectada por el incremento excesivo de “pseudo-fotógrafos” que ven el documentalismo como mercancía folclórica, mostrando por lo general temas sociales muy estereotipados.

Fotografía de la serie “Nuestra hípica”, de Diego de la Vega.

Fotografía de Diego de la Vega. La agencia española EFE destacó lo siguiente: “Tres personas caminando bañadas bajo una luz cálida, enmarcando a sujeto con capucha negra al medio de la imagen rodeado de sombras. Documental del hipodromo de Monterrico, que busca retratar esta afición hípica con el objetivo de mostrar la soledad de estas personas que asisten frecuentemente a este recinto, olvidándose muchas veces de su familia, trabajo , ´vida´ todo por las apuestas”.

– ¿Quiénes han sido tus maestros?

– Comencé muy joven a estudiar artes visuales  y, por ende, mis conocimientos eran básicos, intuitivos. Me parece que al llegar al Centro de la Imagen me vi rodeado de muchos profesionales. Y ni hablar de la calidad de los profesores que me instruían en ese tiempo, la mayoría de ellos graduados en las mejores universidades del mundo.

A lo largo de mi carrera como artista he tenido la dicha de conocer a personas que han influenciado mucho en mí como persona; he tenido muchos maestros desde mis inicios en el arte fotográfico. Considero maestros a todas las personas que me han enriquecido como ser humano y como artista, y a quienes estoy muy agradecido.

– ¿Qué fotografías estás tomando ahora?

– Ahora estoy realizando una técnica que la podría denominar como “apropiación de imágenes”, lo cual ahora es parte de una movimiento a nivel mundial como consecuencia del impacto de la fotografía digital en Internet y del hecho de que todo el mundo porta una cámara fotográfica dentro del teléfono celular. La serie que estoy trabajando se llama “Screenshots”... Todos ejercen el rol de periodistas, ya sea capturando imágenes que luego comparten al instante en las redes sociales (y muchas de estas viralizadas en segundos) o también contando pequeñas historias, denunciando hechos o reportando incidentes noticiosos, donde muchas veces los medios formales y los periodistas con carnet no llegan ni llegarán. En otro nivel, observo que proyectos como  Google Street View, prácticamente nos enlanzan con realidades paralelas, nos están cambiando la configuración del mundo actual. Este fenómeno me llama mucho la atención porque es la “democratización total” de la fotografía posmoderna, donde cada persona es una plataforma de creación independiente, donde todos pueden ser artistas  o vouyeuristas. Incluso el concepto de arte y fotografía, y de todas las disciplinas, están en duda. La “realidad real” y la “realidad virtual” conviven en muchos planos. Esto es lo que me preocupa ahora como fotógrafo.

Escena urbana. Diego de la Vega.

HOJA DE VIDA

– Diego de la Vega Enciso nació en Lima (Perú) en 1991. Estudió fotografía profesional en el Centro de la Imagen de Lima (2011 – 2014).

-Previamente estudió fotografía periodística en el Instituto Peruano de Arte y Diseño – IPAD (2010) y en el Museo de Arte de Lima (MALI).

-Su trabajo se enfoca principalmente en la fotografía social-documental, habiendo realizado una exposición individual y varias colectivas.

-En el año 2015 recibió el XII Premio Nacional de Fotografía Documental Espacio-Tiempo, organizado por la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO) de Trujillo (Perú). El mismo año ganó un concurso para exponer en la International Photo Dubai.

-En 2016 recibió una mención honrosa en la XIV Beca Robert Villagraz en Madrid (España) para el Centro Internacional de Fotografía y Cine (EFTI).

-Finalista del Concurso de Fotografía Individual Vans Classic Lima en Brooklyn, New York (Estados Unidos).

-Ha expuesto en la Alianza Francesa de Dubai (Emiratos Árabes Unidos) en 2016 y en la de Trujillo (Perú) 2015.

-Participó en la exposición virtual individual para la galería N-N Fotógrafos del Perú y realizó una muestra individual para la Municipalidad de Barranco (Lima) en el “Evento mundial por el día del medio ambiente” (2016) durante la COP.

-En 2017 presentó su fotolibro autobiográfico “Espacios”, donde condensa sus más recientes proyectos visuales. Además fue incluido en el libro  “Fotógrafos peruanos (De lo conceptual a lo cotidiano)” para la colectiva Art Impetus (2017).

-Ha colaborado con diversos medios nacionales e internacionales como la revista de la marca Tommy Hilfiger (EE.UU.), y las revistas Caretas, Poder, Hola Perú, Asia Sur, entre otros.

“The end”. Diego de la Vega.

Autorretrato. Diego de la Vega.

“Presente”. Diego de la Vega.

Diego de la Vega: “Autorretrato”.

Libro Centenario de la Parroquia San Juan Bautista de Huaral (1917 – 2017)

Portada del libro “Centenario de la Parroquia San Juan Bautista de Huaral (1917 – 2017)

Acaba de salir a la estampa el libro “Centenario de la Parroquia San Juan Bautista de Huaral (1917-2017)”, el cual reúne una serie de estudios sobre la historia de Huaral desde el período prehispánico hasta la actualidad.

La compilación de los trabajos fue realizada por el R.P. Lucio Huerta, el historiador Miguel Ángel Silva Esquén y el archivero Melecio Tineo Morón, quien señala: “La  aparición de este libro centenario nos trae detalles importantes para entender el proceso de la evangelización  llevado  a cabo por la Iglesia Católica  y para comprender la vida cotidiana de las antiguas comunidades”.

El libro, que es un gran aporte a la historia regional, ha sido editado  en el marco de la conmemoración del primer centenario de fundación de dicha parroquia,jurisdicción del Obispado de Huacho. Fue presentado a la comunidad en un acto solemne realizado el pasado sábado 24 de junio de 2017, en la plaza de armas de Huaral.

Para hacer realidad esta publicación, el año pasado se se conformó un comité de redacción presidido por Monseñor Antonio Santarsiero Rosa OSJ, Obispo de la Diócesis de Huacho; Padre Lucio Trujillo Huerta, párroco de Huaral; Evaristo Castro Fernández, vicepárroco de la Parroquia de Huaral; Melecio Tineo Morón, director del Archivo del Obispado de Huacho; y los historiadores Miguel Ángel Silva Esquén y Jimmy Martínez Céspedes.

Como se sabe, la historia de Haural data de tiempos prehistóricos, y en esa tierra florecieron cultural prehispánicas tal como lo evidencias los complejos arqueólogicos de Yaros y Rupac Marca Kullpu, la Fortaleza de Añay, la ciudadela de Cachimarca, entre otros.

El libro da cuenta de la rica historia huaralina, la cual atraviesa el Virreintato, la Emancipación y la República. Está dividido en varias secciones, la primera se denomina “Huaral en sus 466 años de historia”. Aquí encontramos los estudios: “La Iglesia San Juan Bautista y la fundación del pueblo de Huaral, 1551”, de Pieter van Dalen Luna, y “Reseña histórica del pueblo de San Juan Bautista de Huaral”, de Miguel Ángel Silva Esquén.

La segunda sección se denomina “Evangelización, cofradías y Extirpación de la idolatrías en las parroquias indígenas del Corregimiento de Chancay”. Contiene los siguientes textos: “Pueblos de indios de Atavillos Bajos y San Juan Bautista de Guaral en el siglo XVII: sus realidades dentro del proceso de evangelización”, de Jhosiel Jairo Falcón Buitrón; “Cofradías y Hermandades en las doctrinas de Huaral y Chancay”, de Kelly Montoya Estrada; “Las visitas pastorales en Santo Domingo de Aucallama en el siglo XVIII”, de Elizabeth Pilar Anaya Rodríguez, y “La extirpación de las idolatrías en el Corregimiento de Chancay en el siglo XVII”, por Jimmy Martínez Céspedes.

En la sección dedicada al Arte religioso en Huaral encontramos el estudio “Evolución histórica y artística de la Iglesia de San Juan Bautista de Huaral”, de Sara Gonzales Castrejón.

Hay una sección titulada “La presencia china en la vida religiosa de Huaral”, en la que se incluye la investigación “De China a Huaral: la vida del padre Pedro José del Carmen Véliz (ca. 1847 – 1926)” de Ybeth Arias Cuba.

Finalmente, en la sección dedicada a la “Participación de Chancay en la Guerra con Chile”, se presenta la documentada investigación: “Huaral en la Guerra con Chile”, de Gerardo Trillo Auqui.

Edmund Moeller: el hombre que hablaba con el mármol

Por Nivardo Córdova Salinas / Fotos tomadas del libro de Antje Kirsch: “Edmund Moeller,  Auf der Suche nach einem vergessenen Dresdener Bildhauer” (Dresdener Verlagsanstalt, Dresde, 2005), con traducción de la historiadora de arte Simone Padolsky.

El  8 próximo de agosto se conmemoran 132 años del nacimiento del notable escultor alemán Edmund Moeller (Neustadt, Baviera 8 de agosto de 1885 – Dresden, Sajonia 19 de enero de 1958), autor del Monumento a La Libertad de la Plaza de Armas de Trujillo, Perú.

Ahora que las “autoridades” trujillanas anuncian la posibilidad de remodelar la Plaza Mayor de esta ciudad (ya se había hecho una remodelación -muy cuestionada, por cierto- hace unos años) es necesaria una pausa para la reflexión sobre temas diversos como el aporte de Moeller al arte contemporáneo, la conservación del patrimonio cultural y el rol del arte en la sociedad.

De paso, opino que los trujillanos deberían hacer más por la conservación de un monumento emblemático que podría desaparecer si no se lo cuida adecuadamente. Aquí una reseña histórica sobra el Moeller y su obra.

“¿Qué hay en común entre Trujillo (Perú) y (Dresde) Alemania? La respuesta es sencilla: En ambas ciudades se encuentran las huellas del escultor alemán Edmund Moeller. En la Plaza de Armas de Trujillo se ubica el Monumento de la Libertad, el cual es su obra más destacada. Y tal vez se recuerda más a este escultor en Trujillo que en Dresde, la capital sajona a las orillas de Elba, donde inició sus estudios académicos de arte y donde posteriormente se localizó su centro de vida y producción artística durante décadas”.

Con estas palabras, Simona Paldosky, coordinadora de la Academia de Arte Kunts-Bau (Dresde), graficaba el interés existente en Europa por este artista, cuando el año 2005 se cumplieron ciento veinte años del nacimiento de Edmund Moeller, artista nacido en Baviera en 1885, y cuyo redescubrimiento en Alemania ha causado un gran impacto. En aquella oportunidad, en Trujillo se realizó una muestra de copias fotográficas de la construcción del monumento.

El  año 2015 se conmemoró 130° aniversario de su natalicio y en su país y en su ciudad natal dicha efemérides fue todo un acontecimiento, con exposiciones y conversatorios.

Lo cierto es que en Trujillo su “Monumento a La Libertad” es acaso el ícono más conocido de la urbe, la imagen postal casi oficial de la ciudad. Sin embargo, poco o nada se ha hecho para conservar bien este monumento.

En el año 2009, durante la gestión del ex alcalde César Acuña, se realizó una “remodelación” que no consideró ni tomó en cuenta los planos originales: se le añadieron piletas de agua con iluminación ad hoc, lo cual ha agravado el problema de la humedad y los hongos, y estuvo tan mal instalada que los cables sueltos quedaron a la vista. Para colmo de la huachafería, la empresa contratista colocó su “placa”, como si fuera la autora de esta obra.

En 2005, en la gestión de José Murgia, la Municipalidad Provincial de Trujillo, presentó de forma modesta la exposición fotográfica “Edmund Moeller: 120 años” en la sala de arte de la Caja Trujillo, donde solamente se apreciaron fotocopias ampliadas de la secuencia fotográfica del proceso escultórico y la instalación de los enormes bloques de mármol en la Plaza Mayor en 1929.

Simona Paldosky y Gisela Kohlauf, representante del Instituto Goethe en Lima, vinieron en aquella oportunidad a Trujillo para agradecer el gesto de la comuna de homenajear a un artista teutón. Sin embargo, queda  un sinsabor en los labios, porque la ciudad podría hacer más por la conservación del monumento.

Edmund Moller, en 1926 en su taller, esculpiendo una de las estatuas que integra el “Monumento a La Libertad” de Trujillo.

¿CÓMO LLEGÓ MOELLER A TRUJILLO?
En agosto de 2005 se publicó en Alemania un voluminoso trabajo de la historiadora Antje Kirsch, quien ha seguido los rastros de Moeller, y además incluye un catálogo completo de sus esculturas. El libro se titula “Edmund Moeller, “Auf der Suche nach einem vergessenen Dresdener Bildhauer” (Dresdener Verlagsanstalt, Dresde, 2005).

Simona Paldosky, citando las investigaciones realizadas por Antje Kirsch, señala que tras la Primera Guerra Mundial, los efectos políticos y económicos en la Alemania de posguerra y las difíciles circunstancias de la vida de la gente fueron impresiones que Moeller plasmó en tres figuras de tamaño más que natural alrededor del año 1918. Anotó que Moeller planificó un monumento de la libertad de tres elementos: “Acción”, “Depresión” y “Liberación”.

“Si Moeller acometió totalmente el monumento sin solicitantes no fue verificado. Él acabó las figuras con mármol travertino, pero por lo visto no encontró interesados para una realización en un sitio público, hasta que en 1923 en una revista especializada tropezó con un concurso de la ciudad peruana Trujillo para un monumento nacional en homenaje a la declaración de la independencia del Perú en 1821. Se presentó y de los 200 candidatos del concurso recibió la adjudicación”, precisó.

El monumento –que tiene una extensión de 30 metros de ancho y de 25 metros de altura– superaba las dimensiones del diseño original de Moeller. Además creó tres relieves de bronce, los cuales reproducían las batallas de Ayacucho y Junín y la declaración de la independencia delante de la municipalidad de Trujillo.

El obelisco en la mitad el monumento es coronado por la figura de un joven con una antorcha, la cual está parada sobre del globo terráqueo. Las bases de las gradas soportan las alegorías del Arte, la Ciencia, la Industria agrícola, la Agricultura y Ganadería.

Paldosky sostiene que aproximadamente desde 1924 hasta 1927 Moeller trabajó cerca de una cantera en el Estado Libre de Turingia, donde extrajo el mármol travertino. El transporte de las figuras, las cuales fueron cortadas con un cable de acero delgado, llenaba 110 vagones de ferrocarril, que se embarcaron vía el puerto de Bremerhaven.


“El mismo Moeller condujo la construcción del Monumento en Trujillo, que fue inaugurado el 9 de diciembre de 1927. Él recibió por su trabajo la condecoración más alta: el Orden del Sol, la cátedra honoraria de la Universidad Nacional de Trujillo y la ciudadanía honoraria de Trujillo. Además del dinero de premio que fue generoso, se entregó Moeller a realizar encargos numerosos en el Perú, entre ellos bustos del presidente Agosto B. Leguía y del entonces alcalde de Lima Andrea Dasso”, dijo.

“Durante su estadía en Perú creó una multitud de figuras indígenas de bronce y madera. Estos bustos y el busto del pintor José Sabogal indican un encuentro de ambos. Así Moeller encontró también el indigenismo, lo cual representante general en el campo de la pintura era José Sabogal. Después de dos años de estadía en el Perú, durante la cual también visitó otras partes del país y Lima regresó Moeller en 1928 vía los Estados Unidos a Europa”, anota Paldosky.

En Dresde, donde Moeller hizo sus estudios académicos y se desarrolló como artista, se conservan importantes esculturas suyas, que dan testimonio del gran cariño que Moeller tuvo por el Perú, como el bronce “El niño pastor”, el “Lamento” (en porcelana), “Mujer sentada” en mármol, “Indígena peruana” en bronce; “Peruana vestida de negro” en madera, y “Cristo ascendido” para la Iglesia de San Pedro en Dortmund.

Sin duda un artista que dedicó su vida por los ideales estéticos y que de, alguna forma, cumple nuevamente ese adagio tan conocido: “Nadie es profeta en su propia tierra”.

EDMUND MOELLER: DATOS BIOGRÁFICOS(*)
8 de agosto de 1885 (Baviera)
Nació en Neustadt cerca de Coburg.
1998-1999
Aprendizaje en la Escuela de Artes Industriales en Neustadt
1999-1902
Aprendizaje en el taller del escultor Rutz en Dusseldorf (Renania del Norte-Westfalia)
1902-1905
Estudio en la Academia de Bellas Artes en Dresde (Sajonia), discípulo del catedrático Robert Diez
1904
Premio de Roma por su figura “Jugador con pelota”
1905-1913
Estadía en Roma, viajes a la Región mediterránea y al Cercano Oriente
1912
Medalla de oro de la Gran Exposición de Arte de Berlín por su figura de una fuente “Silen”
1913
Matrimonio con la pintora Julia Müller-Sarne en Londres
1914
Retorno a Dresde, establecimiento de un taller
1914
Nació su hijo Baldur, creación de de la “Fuente de Wettin” (los Wettin: familia real de Sajonia) para la ciudad Crimmitschau (Sajonia), Medalla de oro por Arte y Ciencia
1913/1914
Exposición personal en la galería de arte “Arnold” en Dresde.

1923
Ganador del concurso internacional “Monumento de la Libertad” en Trujillo (Perú).
1924-1929
Varias estadías largas en Trujillo y viajes por Perú, construcción del monumento.

1929
Nombrado al ciudadano honorario de Neustadt (cerca de Coburg), monumento a los caídas en la guerra para Neustadt (cerca de Coburg).
1931
Miembro del jurado para la “Exposición Internacional para Arte Cristiana” en Padua/Italia.
1931-1943
Bustos de Robert Koch, Rudolph Virchow, Luis Pasteur, Johan Gregor Mendel, Paul Ehrlich, Wilhelm Konrad Röntgen para el portal de honor de Museo Alemán de la Higiene en Dresde.

1933-1934
Relieve para el altar de la Iglesia protestante-luterana “Santo Tomás” en Dresde-Gruna.

1936-38
Relieve “Los Bomätscher” (son los jaladores de barcos) en la Orilla de Rey a lado del río Elba en Dresde.

1939
Premio del Arte de la ciudad Dresde.
1941
Diseño de los “Leones coronados” para el Museo Alemán de la Higiene en Dresde.
1941-1943
Trabajos en la fábrica de automóviles “Kraft durch Freude” (“Fuerza por alegría”, hoy en día la fábrica de “Volkswagen”) en Wolfsburg-Fallersleben, relieves en la entrada de la fábrica.
1943-1944 Estadía en Mühlberg/Elba (Brandenburgo).

1944
Reclutamientos a las filas.
1947
Diseño para un monumento de de los soldados caídos en Neustadt (cerca de Coburg).
19 de enero de 1958
Edmundo Moeller muere en Dresde.

(*) Datos tomados del libro de Antje Kirsch: “Edmund Moeller, Auf der Suche nach einem vergessenen Dresdener Bildhauer” (Dresdener Verlagsanstalt, Dresde 2005) Traducción: Simone Padolsky.