Willy Gómez Migliaro: “Soy un sobreviviente”

Willly Gómez Migliaro, considerado uno de los poetas más importantes del Perú y de Latinoamérica.

Lírico puro (Hipocampo, 2017) es el nuevo libro del poeta peruano Willy Gómez Migliaro (Lima, 1968), y que fue presentado el viernes 21 de julio en la AntiFil

Después de una primera lectura de Lírico puro, nos queda esta sensación: el poeta vuela como un ángel reciclador: lleva un triciclo de objetos-palabra, de universos-paisajes. A su manera, pretende ordenar el caos, caminar entre las esquirlas de un país que sigue estallando, pero tiene que bucear entre los escombros, debe cranear con cabeza fría, necesita decir lo que ve, como una cámara de video en movimiento. Documentar la realidad exterior y la procesión que va por dentro. Está sacando bien, sacando todo…

Sirve de algo movernos
aunque se abren más portones de almacén
sueldan chapas levantan rejas reducen autos
adentro todo es inclasificable afuera
los mismo redondos filos de tarros de leche

Detrás del artista está el drama. “Soy un sobreviviente”, nos dice mirándose a sí mismo. Dispara a boca de jarro: “Tuve un infancia muy difícil. Mi padre era obrero gráfico. Era una gran persona, igual que mi madre. Son mis dos grandes influencias, ¿entiendes? Pasamos pobreza, hambre, necesidades, esas cosas que te quedan muy marcadas. Siento que ese sufrimiento ya pasó… pero me queda el dolor”, expresa.

La radio canta heridas reproduce sangre

Los últimos meses, nos cuenta que ha estado viajando mucho: España, Italia, Ecuador, donde su libro Construcción civil obtuvo un premio importante. “Gracias a la poesía y mis libros, he podido viajar. Pero te confieso que todo eso me estaba mareando demasiado, me estaba haciendo perder el centro. He tenido que hacer un alto a todo ello, buscar silencio, regresar a mí mismo”.

Durante la presentación del libro, el crítico César Pineda Quilca, afirmó que el autor sintoniza con el caos actual del país. Sí, es una poesía que confronta, que desenmascara, que revela el el lado oscuro del mal llamado milagro peruano, donde por ejemplo la informalidad, la explotación laboral, la industria de la falsificación y el crimen organizado a veces visten de saco y corbata, donde incluso la alienación se desborda y la violencia social impera en todas sus formas.

Pineda señala que la poesía de Gómez incluso llega a estar tan vinculada con la realidad, con su ácida denuncia de la explotación laboral, tal como se ha visto en  hechos recientes como el incendio en un almacén de Las Malvinas, donde fallecieron dos jóvenes que trabajan encerrados con candado: “aunque se abren más portones de almacén / sueldan chapas levantan rejas reducen autos / adentro todo es inclasificable”

Estuvo además el editor de Hipocampo, Teófilo Gutiérrez, muy contento por el “regreso” del poeta a la casa editorial. “Nos conocemos hace muchos años con Willy”, afirma.  En la mesa de presentación estuvo también Franco Osorio-Antúnez de Mayolo Paredes.

Con mucha razón, el crítico Javier Agreda ha dicho: “La suya es una poesía reflexiva y hermética, trabajada con mucho rigor, creatividad y lucidez. Todas esas cualidades le han ganado reconocimientos como el Premio Hispanoamericano de Poesía Festival La Lira, otorgado a su poemario Construcción civil (2013), ´el mejor libro de poesía en lengua española publicado durante el bienio anterior´, según el veredicto del jurado (…) Se trata, sin duda, de uno de los más interesantes y valiosos proyectos poéticos de la literatura peruana actual.”

Romper orillas con picos hacer surcos y jalar
la maquinaria pesada parece juntar piedras…

En los versos de Lírico puro aparece, bien caleta, todo este caudal de recuerdos y sensaciones fijadas y reveladas como en un daguerrotipo: Los motores de combustión interna drenan agua fría…

¿Poeta de la posmodernidad? Ya se le vocea como la voz… En Lírico puro el poeta se va de avance, forjando su obra a machete limpio, reinventando, hablando. Como ya todos conocen,  Willy Gómez Migliaro es autor de los libros de poesía Etérea (Hipocampo Editores, 2002), Nada como los campos (Hipocampo Editores, 2003), La breve eternidad de Raymundo Nóvak (Hipocampo Editores, 2005), Moridor (Pakarina Ediciones, 2010); Construcción civil (Paracaídas Editores, 2013); Nuevas Batallas (Arteidea Editores, 2014). Ha sido el compilador del libro OPEMPE, relatos orales asháninka y nomatsiguenga (2009) y Cholos, 13 poetas peruanos nacidos entre el 70 y el 90 (Catafixia, 2014). Además publicó Poemas, 1993-2003 (Celacanto, 2015)

fluyen las aguas y sobre ellas latas
llevan imágenes borrosas
de proceso de ejecución brillando bajo el sol
contenido que alguna vez fue necesidad
como un tiempo el principio recoge
el final se levanta y rueda desde la inmovilidad
motivos entre desarmes y diseños
de imagen objetora circular
a través de ella sigues a un animal herido
viste huella de sangre pero no el arma
sino destreza al forzar la ambición
o mito circular de boca en boca
arrasaba aire contaminado
sirve de algo movernos
aunque se abren más portones de almacén
sueldan chapas levantan rejas reducen autos
adentro todo es inclasificable afuera
los mismos redondos filos de tarros de leche

Diego de la Vega: “La fotografía es una forma de transgresión”

Autorretrato de Diego de la Vega.

Diego de la Vega Enciso (Lima, 1991) está buscando romper los esquemas de la fotografía documental tradicional,  explorando estados de ánimo y paisajes interiores, como una especie de introspección, donde se impone la soledad del ser humano aún en medio del bullicio del paisaje urbano.

La inclusión de su trabajo en el libro “Fotógrafos peruanos (De lo conceptual a lo cotidiano)” para la colectiva Art Impetus (2017), confirma que su obra está madurando, lo cual también ha sido reconocido con diversos premios nacionales e internacionales.

Pero más allá de los galardones, él está preocupado no solamente en cuestiones de estilo o de técnica fotográfica, sino que más allá de disparar la cámara y hacer encuadres, está reflexionando en torno a la posmodernidad, la vida cotidiana, la influencia de las redes sociales en la difusión de imágenes, y en cómo la realidad virtual está sustituyendo a la realidad objetiva.

Con varias exposiciones en su trayectoria, el artista participará esta semana en una muestra colectiva en la Sala de Arte Moderno (SAM) de Larcomar en Miraflores, donde expondrá un díptico.

En esta entrevista, Diego de la Vega, habla acerca de sus inicios en la fotografía, sus influencias y sus proyectos actuales.

Autorretrato. Diego de la Vega Enciso.

-¿Cómo empezó tu acercamiento a la fotografía?

– El primer acercamiento que tuve con la fotografía está íntimamente vinculado a un período muy emotivo en mi vida, el cual se encuentra en los recuerdos de mi infancia cuando mis padres, por motivo de su profesión (ambos son periodistas), recorrían todos los eventos noticiosos de Lima.

Uno de los primeros hechos que recuerdo fue un derby en el hipódromo de Monterrico, cuando tenía aproximadamente diez años de edad  y era como ver una película en vivo cuando los potros volaban ante mis ojos y la gente me aturdía con sus desaforados gritos. Ya más adelante, pasé un par de veces más por allí y siempre me quedó la curiosidad por descubrir aquel mundo. Precisamente, esa visión grabada en mi retina, posteriormente fue el leitmotiv que desencadenó en la potente serie de fotografías titulada “Nuestra hípica” que fue galardonada con el Premio Nacional de Fotografía Documental “Espacio Tiempo” en el año 2015, organizado por la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO).

A los dieciséis años regresé al mismo lugar para cubrir un premio hípico como reportero gráfico y el ambiente seguía igual de fascinante, sobre todo por la belleza del espectáculo y la vorágine de los aficionados.

De la serie “Nuestra hípica”, ganadora del Concurso Nacional de Fotografía Documental “Espacio-Tiempo” organizado por la UPAO.

– ¿Qué buscas lograr mediante la fotografía?

– Mi objetivo es plasmar  ese punto de quiebre  que rompa con la fotografía documental clásica, la cual muchas veces se  camufla en lo estetizante, que no es sino una exaltación de una compasión que no sirve políticamente para nada.

La fotografía, para mí, debe perseguir el cambio social  a través de la   investigación e interpretación de la realidad. El espacio debe enfocarse como una huella que permita múltiples lecturas del espectador, sugiriendo infinidad de signos.

En la fotografía social-documental hay que dejar de lado a la persona (sujeto) en quien buscamos apoyarnos banalmente para contar una historia sobre una comunidad o un cierto grupo social.  Como sociedad tenemos que acostumbrarnos a enfrentar situaciones que no podemos comprender y no por eso desecharlas por no entenderlas,  sino justamente entender que esa capacidad de dislocamiento es urgente  y necesaria como comunidad crítica. Hay que descreer que la realidad tienen una sola interpretación o que tiene una sola forma de ser leída.

De alguna manera la fotografía documental se ha visto afectada por el incremento excesivo de “pseudo-fotógrafos” que ven el documentalismo como mercancía folclórica, mostrando por lo general temas sociales muy estereotipados.

Fotografía de la serie “Nuestra hípica”, de Diego de la Vega.

Fotografía de Diego de la Vega. La agencia española EFE destacó lo siguiente: “Tres personas caminando bañadas bajo una luz cálida, enmarcando a sujeto con capucha negra al medio de la imagen rodeado de sombras. Documental del hipodromo de Monterrico, que busca retratar esta afición hípica con el objetivo de mostrar la soledad de estas personas que asisten frecuentemente a este recinto, olvidándose muchas veces de su familia, trabajo , ´vida´ todo por las apuestas”.

– ¿Quiénes han sido tus maestros?

– Comencé muy joven a estudiar artes visuales  y, por ende, mis conocimientos eran básicos, intuitivos. Me parece que al llegar al Centro de la Imagen me vi rodeado de muchos profesionales. Y ni hablar de la calidad de los profesores que me instruían en ese tiempo, la mayoría de ellos graduados en las mejores universidades del mundo.

A lo largo de mi carrera como artista he tenido la dicha de conocer a personas que han influenciado mucho en mí como persona; he tenido muchos maestros desde mis inicios en el arte fotográfico. Considero maestros a todas las personas que me han enriquecido como ser humano y como artista, y a quienes estoy muy agradecido.

– ¿Qué fotografías estás tomando ahora?

– Ahora estoy realizando una técnica que la podría denominar como “apropiación de imágenes”, lo cual ahora es parte de una movimiento a nivel mundial como consecuencia del impacto de la fotografía digital en Internet y del hecho de que todo el mundo porta una cámara fotográfica dentro del teléfono celular. La serie que estoy trabajando se llama “Screenshots”... Todos ejercen el rol de periodistas, ya sea capturando imágenes que luego comparten al instante en las redes sociales (y muchas de estas viralizadas en segundos) o también contando pequeñas historias, denunciando hechos o reportando incidentes noticiosos, donde muchas veces los medios formales y los periodistas con carnet no llegan ni llegarán. En otro nivel, observo que proyectos como  Google Street View, prácticamente nos enlanzan con realidades paralelas, nos están cambiando la configuración del mundo actual. Este fenómeno me llama mucho la atención porque es la “democratización total” de la fotografía posmoderna, donde cada persona es una plataforma de creación independiente, donde todos pueden ser artistas  o vouyeuristas. Incluso el concepto de arte y fotografía, y de todas las disciplinas, están en duda. La “realidad real” y la “realidad virtual” conviven en muchos planos. Esto es lo que me preocupa ahora como fotógrafo.

Escena urbana. Diego de la Vega.

HOJA DE VIDA

– Diego de la Vega Enciso nació en Lima (Perú) en 1991. Estudió fotografía profesional en el Centro de la Imagen de Lima (2011 – 2014).

-Previamente estudió fotografía periodística en el Instituto Peruano de Arte y Diseño – IPAD (2010) y en el Museo de Arte de Lima (MALI).

-Su trabajo se enfoca principalmente en la fotografía social-documental, habiendo realizado una exposición individual y varias colectivas.

-En el año 2015 recibió el XII Premio Nacional de Fotografía Documental Espacio-Tiempo, organizado por la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO) de Trujillo (Perú). El mismo año ganó un concurso para exponer en la International Photo Dubai.

-En 2016 recibió una mención honrosa en la XIV Beca Robert Villagraz en Madrid (España) para el Centro Internacional de Fotografía y Cine (EFTI).

-Finalista del Concurso de Fotografía Individual Vans Classic Lima en Brooklyn, New York (Estados Unidos).

-Ha expuesto en la Alianza Francesa de Dubai (Emiratos Árabes Unidos) en 2016 y en la de Trujillo (Perú) 2015.

-Participó en la exposición virtual individual para la galería N-N Fotógrafos del Perú y realizó una muestra individual para la Municipalidad de Barranco (Lima) en el “Evento mundial por el día del medio ambiente” (2016) durante la COP.

-En 2017 presentó su fotolibro autobiográfico “Espacios”, donde condensa sus más recientes proyectos visuales. Además fue incluido en el libro  “Fotógrafos peruanos (De lo conceptual a lo cotidiano)” para la colectiva Art Impetus (2017).

-Ha colaborado con diversos medios nacionales e internacionales como la revista de la marca Tommy Hilfiger (EE.UU.), y las revistas Caretas, Poder, Hola Perú, Asia Sur, entre otros.

“The end”. Diego de la Vega.

Autorretrato. Diego de la Vega.

“Presente”. Diego de la Vega.

Diego de la Vega: “Autorretrato”.

Libro Centenario de la Parroquia San Juan Bautista de Huaral (1917 – 2017)

Portada del libro “Centenario de la Parroquia San Juan Bautista de Huaral (1917 – 2017)

Acaba de salir a la estampa el libro “Centenario de la Parroquia San Juan Bautista de Huaral (1917-2017)”, el cual reúne una serie de estudios sobre la historia de Huaral desde el período prehispánico hasta la actualidad.

La compilación de los trabajos fue realizada por el R.P. Lucio Huerta, el historiador Miguel Ángel Silva Esquén y el archivero Melecio Tineo Morón, quien señala: “La  aparición de este libro centenario nos trae detalles importantes para entender el proceso de la evangelización  llevado  a cabo por la Iglesia Católica  y para comprender la vida cotidiana de las antiguas comunidades”.

El libro, que es un gran aporte a la historia regional, ha sido editado  en el marco de la conmemoración del primer centenario de fundación de dicha parroquia,jurisdicción del Obispado de Huacho. Fue presentado a la comunidad en un acto solemne realizado el pasado sábado 24 de junio de 2017, en la plaza de armas de Huaral.

Para hacer realidad esta publicación, el año pasado se se conformó un comité de redacción presidido por Monseñor Antonio Santarsiero Rosa OSJ, Obispo de la Diócesis de Huacho; Padre Lucio Trujillo Huerta, párroco de Huaral; Evaristo Castro Fernández, vicepárroco de la Parroquia de Huaral; Melecio Tineo Morón, director del Archivo del Obispado de Huacho; y los historiadores Miguel Ángel Silva Esquén y Jimmy Martínez Céspedes.

Como se sabe, la historia de Haural data de tiempos prehistóricos, y en esa tierra florecieron cultural prehispánicas tal como lo evidencias los complejos arqueólogicos de Yaros y Rupac Marca Kullpu, la Fortaleza de Añay, la ciudadela de Cachimarca, entre otros.

El libro da cuenta de la rica historia huaralina, la cual atraviesa el Virreintato, la Emancipación y la República. Está dividido en varias secciones, la primera se denomina “Huaral en sus 466 años de historia”. Aquí encontramos los estudios: “La Iglesia San Juan Bautista y la fundación del pueblo de Huaral, 1551”, de Pieter van Dalen Luna, y “Reseña histórica del pueblo de San Juan Bautista de Huaral”, de Miguel Ángel Silva Esquén.

La segunda sección se denomina “Evangelización, cofradías y Extirpación de la idolatrías en las parroquias indígenas del Corregimiento de Chancay”. Contiene los siguientes textos: “Pueblos de indios de Atavillos Bajos y San Juan Bautista de Guaral en el siglo XVII: sus realidades dentro del proceso de evangelización”, de Jhosiel Jairo Falcón Buitrón; “Cofradías y Hermandades en las doctrinas de Huaral y Chancay”, de Kelly Montoya Estrada; “Las visitas pastorales en Santo Domingo de Aucallama en el siglo XVIII”, de Elizabeth Pilar Anaya Rodríguez, y “La extirpación de las idolatrías en el Corregimiento de Chancay en el siglo XVII”, por Jimmy Martínez Céspedes.

En la sección dedicada al Arte religioso en Huaral encontramos el estudio “Evolución histórica y artística de la Iglesia de San Juan Bautista de Huaral”, de Sara Gonzales Castrejón.

Hay una sección titulada “La presencia china en la vida religiosa de Huaral”, en la que se incluye la investigación “De China a Huaral: la vida del padre Pedro José del Carmen Véliz (ca. 1847 – 1926)” de Ybeth Arias Cuba.

Finalmente, en la sección dedicada a la “Participación de Chancay en la Guerra con Chile”, se presenta la documentada investigación: “Huaral en la Guerra con Chile”, de Gerardo Trillo Auqui.

Edmund Moeller: el hombre que hablaba con el mármol

Por Nivardo Córdova Salinas / Fotos tomadas del libro de Antje Kirsch: “Edmund Moeller,  Auf der Suche nach einem vergessenen Dresdener Bildhauer” (Dresdener Verlagsanstalt, Dresde, 2005), con traducción de la historiadora de arte Simone Padolsky.

El  8 próximo de agosto se conmemoran 132 años del nacimiento del notable escultor alemán Edmund Moeller (Neustadt, Baviera 8 de agosto de 1885 – Dresden, Sajonia 19 de enero de 1958), autor del Monumento a La Libertad de la Plaza de Armas de Trujillo, Perú.

Ahora que las “autoridades” trujillanas anuncian la posibilidad de remodelar la Plaza Mayor de esta ciudad (ya se había hecho una remodelación -muy cuestionada, por cierto- hace unos años) es necesaria una pausa para la reflexión sobre temas diversos como el aporte de Moeller al arte contemporáneo, la conservación del patrimonio cultural y el rol del arte en la sociedad.

De paso, opino que los trujillanos deberían hacer más por la conservación de un monumento emblemático que podría desaparecer si no se lo cuida adecuadamente. Aquí una reseña histórica sobra el Moeller y su obra.

“¿Qué hay en común entre Trujillo (Perú) y (Dresde) Alemania? La respuesta es sencilla: En ambas ciudades se encuentran las huellas del escultor alemán Edmund Moeller. En la Plaza de Armas de Trujillo se ubica el Monumento de la Libertad, el cual es su obra más destacada. Y tal vez se recuerda más a este escultor en Trujillo que en Dresde, la capital sajona a las orillas de Elba, donde inició sus estudios académicos de arte y donde posteriormente se localizó su centro de vida y producción artística durante décadas”.

Con estas palabras, Simona Paldosky, coordinadora de la Academia de Arte Kunts-Bau (Dresde), graficaba el interés existente en Europa por este artista, cuando el año 2005 se cumplieron ciento veinte años del nacimiento de Edmund Moeller, artista nacido en Baviera en 1885, y cuyo redescubrimiento en Alemania ha causado un gran impacto. En aquella oportunidad, en Trujillo se realizó una muestra de copias fotográficas de la construcción del monumento.

El  año 2015 se conmemoró 130° aniversario de su natalicio y en su país y en su ciudad natal dicha efemérides fue todo un acontecimiento, con exposiciones y conversatorios.

Lo cierto es que en Trujillo su “Monumento a La Libertad” es acaso el ícono más conocido de la urbe, la imagen postal casi oficial de la ciudad. Sin embargo, poco o nada se ha hecho para conservar bien este monumento.

En el año 2009, durante la gestión del ex alcalde César Acuña, se realizó una “remodelación” que no consideró ni tomó en cuenta los planos originales: se le añadieron piletas de agua con iluminación ad hoc, lo cual ha agravado el problema de la humedad y los hongos, y estuvo tan mal instalada que los cables sueltos quedaron a la vista. Para colmo de la huachafería, la empresa contratista colocó su “placa”, como si fuera la autora de esta obra.

En 2005, en la gestión de José Murgia, la Municipalidad Provincial de Trujillo, presentó de forma modesta la exposición fotográfica “Edmund Moeller: 120 años” en la sala de arte de la Caja Trujillo, donde solamente se apreciaron fotocopias ampliadas de la secuencia fotográfica del proceso escultórico y la instalación de los enormes bloques de mármol en la Plaza Mayor en 1929.

Simona Paldosky y Gisela Kohlauf, representante del Instituto Goethe en Lima, vinieron en aquella oportunidad a Trujillo para agradecer el gesto de la comuna de homenajear a un artista teutón. Sin embargo, queda  un sinsabor en los labios, porque la ciudad podría hacer más por la conservación del monumento.

Edmund Moller, en 1926 en su taller, esculpiendo una de las estatuas que integra el “Monumento a La Libertad” de Trujillo.

¿CÓMO LLEGÓ MOELLER A TRUJILLO?
En agosto de 2005 se publicó en Alemania un voluminoso trabajo de la historiadora Antje Kirsch, quien ha seguido los rastros de Moeller, y además incluye un catálogo completo de sus esculturas. El libro se titula “Edmund Moeller, “Auf der Suche nach einem vergessenen Dresdener Bildhauer” (Dresdener Verlagsanstalt, Dresde, 2005).

Simona Paldosky, citando las investigaciones realizadas por Antje Kirsch, señala que tras la Primera Guerra Mundial, los efectos políticos y económicos en la Alemania de posguerra y las difíciles circunstancias de la vida de la gente fueron impresiones que Moeller plasmó en tres figuras de tamaño más que natural alrededor del año 1918. Anotó que Moeller planificó un monumento de la libertad de tres elementos: “Acción”, “Depresión” y “Liberación”.

“Si Moeller acometió totalmente el monumento sin solicitantes no fue verificado. Él acabó las figuras con mármol travertino, pero por lo visto no encontró interesados para una realización en un sitio público, hasta que en 1923 en una revista especializada tropezó con un concurso de la ciudad peruana Trujillo para un monumento nacional en homenaje a la declaración de la independencia del Perú en 1821. Se presentó y de los 200 candidatos del concurso recibió la adjudicación”, precisó.

El monumento –que tiene una extensión de 30 metros de ancho y de 25 metros de altura– superaba las dimensiones del diseño original de Moeller. Además creó tres relieves de bronce, los cuales reproducían las batallas de Ayacucho y Junín y la declaración de la independencia delante de la municipalidad de Trujillo.

El obelisco en la mitad el monumento es coronado por la figura de un joven con una antorcha, la cual está parada sobre del globo terráqueo. Las bases de las gradas soportan las alegorías del Arte, la Ciencia, la Industria agrícola, la Agricultura y Ganadería.

Paldosky sostiene que aproximadamente desde 1924 hasta 1927 Moeller trabajó cerca de una cantera en el Estado Libre de Turingia, donde extrajo el mármol travertino. El transporte de las figuras, las cuales fueron cortadas con un cable de acero delgado, llenaba 110 vagones de ferrocarril, que se embarcaron vía el puerto de Bremerhaven.


“El mismo Moeller condujo la construcción del Monumento en Trujillo, que fue inaugurado el 9 de diciembre de 1927. Él recibió por su trabajo la condecoración más alta: el Orden del Sol, la cátedra honoraria de la Universidad Nacional de Trujillo y la ciudadanía honoraria de Trujillo. Además del dinero de premio que fue generoso, se entregó Moeller a realizar encargos numerosos en el Perú, entre ellos bustos del presidente Agosto B. Leguía y del entonces alcalde de Lima Andrea Dasso”, dijo.

“Durante su estadía en Perú creó una multitud de figuras indígenas de bronce y madera. Estos bustos y el busto del pintor José Sabogal indican un encuentro de ambos. Así Moeller encontró también el indigenismo, lo cual representante general en el campo de la pintura era José Sabogal. Después de dos años de estadía en el Perú, durante la cual también visitó otras partes del país y Lima regresó Moeller en 1928 vía los Estados Unidos a Europa”, anota Paldosky.

En Dresde, donde Moeller hizo sus estudios académicos y se desarrolló como artista, se conservan importantes esculturas suyas, que dan testimonio del gran cariño que Moeller tuvo por el Perú, como el bronce “El niño pastor”, el “Lamento” (en porcelana), “Mujer sentada” en mármol, “Indígena peruana” en bronce; “Peruana vestida de negro” en madera, y “Cristo ascendido” para la Iglesia de San Pedro en Dortmund.

Sin duda un artista que dedicó su vida por los ideales estéticos y que de, alguna forma, cumple nuevamente ese adagio tan conocido: “Nadie es profeta en su propia tierra”.

EDMUND MOELLER: DATOS BIOGRÁFICOS(*)
8 de agosto de 1885 (Baviera)
Nació en Neustadt cerca de Coburg.
1998-1999
Aprendizaje en la Escuela de Artes Industriales en Neustadt
1999-1902
Aprendizaje en el taller del escultor Rutz en Dusseldorf (Renania del Norte-Westfalia)
1902-1905
Estudio en la Academia de Bellas Artes en Dresde (Sajonia), discípulo del catedrático Robert Diez
1904
Premio de Roma por su figura “Jugador con pelota”
1905-1913
Estadía en Roma, viajes a la Región mediterránea y al Cercano Oriente
1912
Medalla de oro de la Gran Exposición de Arte de Berlín por su figura de una fuente “Silen”
1913
Matrimonio con la pintora Julia Müller-Sarne en Londres
1914
Retorno a Dresde, establecimiento de un taller
1914
Nació su hijo Baldur, creación de de la “Fuente de Wettin” (los Wettin: familia real de Sajonia) para la ciudad Crimmitschau (Sajonia), Medalla de oro por Arte y Ciencia
1913/1914
Exposición personal en la galería de arte “Arnold” en Dresde.

1923
Ganador del concurso internacional “Monumento de la Libertad” en Trujillo (Perú).
1924-1929
Varias estadías largas en Trujillo y viajes por Perú, construcción del monumento.

1929
Nombrado al ciudadano honorario de Neustadt (cerca de Coburg), monumento a los caídas en la guerra para Neustadt (cerca de Coburg).
1931
Miembro del jurado para la “Exposición Internacional para Arte Cristiana” en Padua/Italia.
1931-1943
Bustos de Robert Koch, Rudolph Virchow, Luis Pasteur, Johan Gregor Mendel, Paul Ehrlich, Wilhelm Konrad Röntgen para el portal de honor de Museo Alemán de la Higiene en Dresde.

1933-1934
Relieve para el altar de la Iglesia protestante-luterana “Santo Tomás” en Dresde-Gruna.

1936-38
Relieve “Los Bomätscher” (son los jaladores de barcos) en la Orilla de Rey a lado del río Elba en Dresde.

1939
Premio del Arte de la ciudad Dresde.
1941
Diseño de los “Leones coronados” para el Museo Alemán de la Higiene en Dresde.
1941-1943
Trabajos en la fábrica de automóviles “Kraft durch Freude” (“Fuerza por alegría”, hoy en día la fábrica de “Volkswagen”) en Wolfsburg-Fallersleben, relieves en la entrada de la fábrica.
1943-1944 Estadía en Mühlberg/Elba (Brandenburgo).

1944
Reclutamientos a las filas.
1947
Diseño para un monumento de de los soldados caídos en Neustadt (cerca de Coburg).
19 de enero de 1958
Edmundo Moeller muere en Dresde.

(*) Datos tomados del libro de Antje Kirsch: “Edmund Moeller, Auf der Suche nach einem vergessenen Dresdener Bildhauer” (Dresdener Verlagsanstalt, Dresde 2005) Traducción: Simone Padolsky.

Luis Alfredo Allain Santisteban In Memoriam

De izquierda a derecha: Manuel, Oscar, Luis Alfredo y César Allain Santísteban junto a su querida madre e inspiradora de sus días: la gran cantante y excelentísima dama chiclayana doña Yolanda Santisteban Vásquez. (Foto: Archivo familiar)

Luis Alfredo Allain Santisteban (Lima 1961 – 2015) no se ha ido. Si se hubiera marchado, lo estaríamos buscando entre sus calles predilectas o entre sus poemas. Pero, a lo mejor, Alfredo sólo se ha dormido en un día de invierno,  lluvioso y gris, sólo está pestañeando sin avisar, sin despedirse, sin haber entonado la “última canción”, con una sonrisa mágica en los labios y un viejo vals ausente en la respiración como tomando el ómnibus un día cualquiera en esta Lima que aún desde el cielo él sigue amando.

Luis Alfredo Allain Santisteban (Foto: Archivo familiar)

A esta hora en que el frío se empecina en regresar, a esta hora en que Lima parece estallar con nuevos e inapagables incendios, llevamos presente la memoria de Alfredo: el artista, el amigo, el poeta de la vida, el cajonero y cajoneador, el jugador estrella, el cantante bohemio, el pintor indiscutible, el fotógrafo de sol y sombras, maestro del periodismo real.

Quedan muy cortas las palabras, “queda chico” el diccionario para homenajear a un ser indescriptible. Los amigos y familiares, que lo extrañamos hasta las lágrimas, aquí nos hemos quedado más solos que Felipe Pinglo Alva con su guitarra en un callejón de Barrios Altos entonando “El huerto de mi amada”, nos hemos quedado más heridos que Lorenzo Palacios Quispe,Chacalón”, cantando “Mi dolor”, nos hemos quedado más tristes que Manuel Acosta Ojeda componiendo “Madre”… Así estamos, repitiendo el viejo ritual de la soledad.

Y nos resta solamente caminar, caminar y caminar por Breña, a lo mejor el hombre reaparece con la guitarra y los pinceles, a lo mejor está bebiendo unas cervezas en Jesús María, a lo mejor nos está siguiendo…

Facsímil de la Libreta Electoral de Luis Alfredo Allain Santisteban.

Y tenemos que recurrir a su memoria y a sus papeles. Hurgar en sus bocetos y en sus fotografías, revisar sus documentos para constatar que está libre de todo tipo de ataduras terrenales. Y el recurso más seguro: ir a su casa y tocar su puerta. Preguntar por él, a ver qué nos dicen, qué de nuevo hay entre las cosas viejas y herrumbradas, qué noticia entre los vaivenes del dolor.

Sus hermanos Manuel, César y Oscar, y sus padres doña Yolanda Santisteban Vásquez (+) y don Oscar Allaín Cottera, todos ellos artistas, conservan de Luis Alfredo toda la esencia y la remembranza, al punto de que me siento como un invasor del silencio. Le decían, de cariño, “El Dormido”… Y sus hermanas Ender, María y Gina, lo están esperando para abrazarlo.

Facsímil del reverso de la Libreta Electoral de Luis Alfredo Allain Santisteban.

Manuel nos brinda, por escrito como una epístola desde altamar, los datos que todos saben y que nadie olvida:

“Luis Alfredo Allain Santisteban, nació un 14 de junio de 1961. Estudió primaria en la Escuela Fiscal de Breña Nº 608, ubicada en el Jr. Carhuaz, y secundaria en el Colegio “Manuel Vicente Villarán” de la Av. Arica. Sus estudios superiores los realizó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) en la Escuela de Comunicaciones en la Facultad de Letras. Desde muy pequeño se inició en la pintura bajo la atenta mirada de su progenitor Oscar Allain. Junto a las ciencias de la comunicación cultivó la música criolla, en la que se expresó con gran calidad en el canto y la percusión”.

Y agrega: “Su vocación artística tiene raíces genéticas a partir de su padre, el gran pintor nacional Oscar Allain Cottera. Hay que hacer notar su destreza en el dibujo. Lo evidenció desde muy temprana edad. Como Periodista prestó sus servicios en varios medios de comunicación; habiendo trabajado al lado del maestro César Lévano descendiente del gran sindicalista de principios del siglo XX, luchador que junto con la masa obrera conquistaron las ocho horas del régimen laboral. Alfredo fue gran admirador de estos luchadores sociales. Siempre se sintió parte del pueblo y se identificó con su destino, los temas de sus lienzos ponen en evidencia sus sentimientos solidarios con los marginados”.

Poema de Óscar Allain Santisteban a su hermano Alfredo.

“Hay que hacer notar que tuvo destacada participación en su labor periodística en el diario El Cambio. A la vez que disfrutaba de su trabajo solazaba su alma artística en las peñas criollas Saycope, el Centro Cultural Felipe Pinglo y sobre todo El Tupuani, donde conoció a la compañera de toda su vida Doris Douglas quien lo acompañó hasta sus últimos días en los que se entrega al sueño final”.

No está demás agregar que a finales de los años Alfredo y Manuel formaron un dúo muy afiatado artística y genéticamente, lo cual despertó la admiración de propios y extraños”.

Poema del artista Leoncio Muñoz a su amigo Alfredo Allain Santisteban.

Con César y Óscar, hermanos de correrías y noches de poesía, había una complicidad permanente, donde los valses criollos eran el pretexto para soñar, para evocar con nostalgia “los días que vendrán”…

César, con quien te hemos recordado en un parque de Pueblo Libre, bajo los árboles y sobre el cemento, llora como un niño y es de verdad, es auténtico, es tan cierto que las lágrimas riegan el cielo. Césitar te recita un poema:

“Cuántas veces hemos postergado
nuestro viaje por un dolor.

Adelantaste tu partida
no me he acostumbrado a beber tu ausencia
Lloro como un niño, me vuelvo
a limpiar los ojos
te veo claramente…”

Poema de César Allain Santisteban a su hermano Alfredo.

Y Leoncio Muñoz, el amigo generoso, te canta:

“He seguido
el eco de tus pasos
hasta donde se impone
el peso de todos los silencios…”

Oscar,  inspirado en tu libertad, te dice al oído:

“Puliste temprano, prudente, tus alas,
envolviste prolijo, invictos tus sueños,
remontas sereno filosas escalas
a un mundo sin prisas, sin jefes, sin dueños…”

Alfredo, mi hermano: recuerdo cuando llegué a Lima a tocar la puerta de la casa-taller en Breña, donde trabajabas mano a mano con tu padre. Ya César me había hablado de ti en innumerables ocasiones. Me recibiste con los brazos abiertos, en medio de tus gatos y tus lienzos. Sacaste la guitarra y el cajón, nos pusimos a cantar, esperando que la vida se arregle o esperando recibir del cielo la paz en el alma…

En Lima, me enseñaste viejos callejones oscuros. La última vez que te vi, desde el umbral de tu hogar, estabas tocando el cajón y cantanto la canción “Madre”, de Manuel Acosta Ojeda, junto con tu familia, recordando a tu mamá, y con el dolor hasta el cielo diciendo: “Y dime hijo de mi alma para llorar contigo…”

Me nace una canción en los labios, un vals:

Sabes que vengo
a despedirme
sabes que llevo
un enorme vacío
en mí.
Sabes que vengo a dejar mi olvido…

Ester Ventura: “La joyería es arte, ritual y magia”

Ester Ventura, extraordinaria artista contemporánea.

La joyería y la ornamentación están ligadas al ser humano desde la prehistoria. Todas las culturas, desde los albores de la humanidad, han tenido predilección por adornar el cuerpo. Y en el caso de la metalurgia y la orfebrería precolombina de culturas como Moche, Chimú, Lambayeque o Inca, tuvo esencialmente un sentido mágico y ritual.

La artista Ester Ventura (nacida en Buenos Aires y radicada en Lima desde 1974) es considerada una de las exponentes de esta tradición cultural a nivel mundial. Ella considera que su trabajo artístico es vanguardista con influencia del arte prehispánico. Ella usa metal, piedras, huesos, conchas y textiles en sus obras, que le dan un toque muy especial.

En esta entrevista (cuya versión inicial fue publicada en Caretas en 2009 de forma parcial) la artista revela su mundo interior, sus motivaciones y parte de su biografía. Hoy, por primera vez, se publica de forma íntegra, a propósito del reciente homenaje que recibió la artista en la ciudad de Nueva York durante el Festival de Cine y Arte que organiza el Instituto Cervantes.

– Ester Ventura es un ícono del diseño de joyas. ¿Cómo define su estilo?

– ¡Gracias por tus apreciaciones! Mi obra es netamente contemporánea, vanguardista y a la vez evoca y expresa una visión del mundo precolombino del cual se nutre y de la madre naturaleza que la alimenta. Es un arte libre en el cual se manifiesta una fusión   pero ¡ojo! Una fusión de todas mis vivencias.  – Hay una fuerte presencia del arte pre-hispánico. Los antiguos peruanos ¿le daban algún significado mítico?

– En las culturas antiguas todo ornamento tenía un valor simbólico y talismánico. Cada obra de arte era un modo de reordenar el mundo como lo es la mesa de trabajo de un chamán. Igualmente la mesa de creación de un artista recrea esa magia.

Joya diseñada por Ester Ventura (foto: http://www.estherventura.com)

– ¿Qué otros caminos considera que son viables para difundir este legado precolombino?

Esta es una excelente pregunta. Por un lado nos toca difundir el legado precolombino mostrándolo al mundo entero para su apreciación y conocimiento. Nuestros ancestros han hecho lo suyo y eso tiene un significado puntual.  Transmite la cosmovisión de cada cultura. Ahora nos toca a nosotros dejar nuestro propio legado.  Hay que explorar, estudiar lo que nos precedió, nutrirnos de ello pero jamás repetirlo. ¡Sería descontextualizarlo! Y esto se aplica a todas las disciplinas del arte.

– ¿Cuál es el significado de una joya o un ornamento? ¿Qué aporta una joya a la persona?

El adorno es un lenguaje, un medio que cada persona elige para expresar algo muy profundo de sí misma. A veces acentúa un rasgo, otras la desdibuja. A veces sirve para hacerse evidente y otras para ocultarse tras él. Nos sentimos protegidos con un adorno y así se torna en amuleto.  Le otorgamos poder y nos otorga seguridad. Esta compulsión por adornarse es inherente a nuestra especie. Es un acto lúdico, un cordón indestructible con nuestra infancia. A lo largo de todos los tiempos el hombre ha brindado mucho de su talento y de su esfuerzo en elaborar sus ornamentos.

Joya diseñada por Ester Ventura (foto: http://www.estherventura.com)

– ¿Cuánto le costó lograr un “sello personal” en sus joyas?

– Para mí el diseño es un acto libre, directo, natural e innato.  Es una conexión que se establece entre el material que escojo, la mano que dibuja y la mirada que vigila. De manera silenciosa… busco instintivamente la armonía y la belleza. Siempre me sorprende a mí misma descubrir luego que hay una coherencia entre todas las piezas y quizás eso se traduce en lo que tú llamas un “sello personal”. “Un estilo se logra con la madurez que da el tiempo, es como el vino, cobra fuerza con la maduración”, como dice mi amigo Ricardo Pereira.

– Quién usa más joyas, ¿el hombre o la mujer?

– En las antiguas culturas era el hombre el que más se  enjoyaba. Actualmente, somos las mujeres quienes más joyas usamos. Hay mucha más variedad, más opciones para nosotras aunque ahora yo estoy elaborando una línea de joyas para hombres!

“AGRADEZCO A DIOS POR LOS PADRES QUE ME HA BRINDADO”

– ¿Cuáles son los recuerdos más intensos de su infancia en Buenos Aires?

– Me alegra que tu pregunta sea en plural porque son muchos los recuerdos intensos vividos en mi infancia. Por lo general están ligados a la presencia de mis abuelos.  Ellos me acercaron a preguntas esenciales, vivas en mí aún hoy día.  Ellas me abrieron al mundo espiritual. También hay muchos recuerdos ligados al contacto con la naturaleza como cuando en las vacaciones de invierno íbamos a la chacra, a Entre Ríos, yo me escapaba por las noches para echarme en el campo y dejarme bañar por un cielo cuajado de estrellas. ¡Sentía mi chiquititud y mi unicidad!

En el verano, en la playa en Punta Mogotes, cerca de Mar del Plata, cuando mi padre me enseñó a amar el mar y a encontrar en la arena las miles de bellezas que ella atesora. También están mi hermana y mis primos y los increíbles juegos que inventábamos y compartíamos. ¡pertenezco a una familia de origen turco que ha vivido siempre como en una tribu! ¡No me pidas detalles porque no alcanzaría el tiempo y el espacio para recordar las mil anécdotas!

Joya diseñada por Ester Ventura (foto: http://www.estherventura.com)

– ¿Cómo eran (son) sus padres y que valores le transmitieron?

– Agradezco a Dios los padres que me ha brindado. Mi mamá es una mujer de una fortaleza increíble y de una gran independencia de pensamiento. Su vida ha sido muy difícil.  Ha pasado por innumerables quirófanos.  Creo que todo ese sufrimiento le dio sabiduría. Sus largas convalecencias la condujeron a ser una gran lectora. Ella me inculcó el amor por la lectura y por la música. Mi padre era un ser solar. Su luz nos alumbra aún hoy a todos. Era muy generoso y muy real. Carecía de malicia y de pretensión. Tenía una mirada increíble: ¡azul profunda intensa! Tenía un gran carisma y todos lo adoraban.

– La condición de “nómade”, “trashumante” o “viajera”, ¿qué ha aportado a su vida?

– Los viajes aportan algo esencial a la vida de los seres humanos. Te sacan de tu condición habitual, de tu pequeño mundo y te permiten regresar al espíritu de la niñez dado que todo es descubrimiento. Todos tus sentidos reciben impresiones nuevas. En los viajes entras en contacto con seres de otras culturas.  Eso te permite darte cuenta que tu manera de ser y de hacer las cosas no es la única. Si estás abierto y eres respetuoso, te aportan muchísimo.

– ¿Y el amor? ¿Cómo lo define?

– La creación es un acto de amor infinito. El amor es el motor que impulsa la vida. Sé que en el fondo de cada ser yace un sentimiento real pero no estamos en contacto con él. Muchas veces el que aflore es algo muy aislado, otras ¡se desborda! Pero siempre está ahí. ¡Es la fuerza creativa!

Joya diseñada por Ester Ventura (foto: http://www.estherventura.com)

– ¿Qué es la vida para usted? ¿Se considera realizada?

La vida es un regalo. La vida es un milagro. La vida es una oportunidad. Siento que cada ser viene para hacer algo muy puntual y suele tomarnos mucho tiempo descubrirlo. No me refiero solo al aspecto profesional, sino a algo que está ligado a lo espiritual, a lo que podría conducirnos a una verdadera evolución. Somos seres en proceso de crecimiento, por ello no puedo sentirme realizada por completo. Siento gratitud por los logros, remordimiento por lo no asumido y la esperanza de transformarme en un ser  de profunda comprensión. (Por Nivardo Córdova Salinas)

Más sobre Ester Ventura en su sitio web: www.esterventura.com

Gustavo Armijos: “La tortuga ecuestre es una tortuga montada a caballo…”

 

Gustavo Armijos, director de “La tortuga ecuestre”.

Gustavo Armijos Morales (Piura, 1952), director de la revista de poesía “La tortuga ecuestre”, es un poeta y periodista que ha caminado y trajinado mucho en las letras peruanas y en la vida. Pero él es mucho más que un escritor…

Hablar de él es hablar de su empeño por encontrar la belleza de las palabras (intensidad que golpea o asfixia, pero que siempre libera) y de su trabajo permanente para difundir a escritores peruanos a través de “La tortuga ecuestre”, considerada la plaqueta poética más longeva de nuestro país y posiblemente de Latinoamérica.

Encontramos al poeta Gustavo Armijos caminando por el Jr. Amazonas, procedente del distrito de La Molina. La conversación fluye y el telón de fondo es el rumor del Río Rímac.

– ¿Cómo se inició “La tortuga ecuestre” y cuál es la odisea actual para seguir publicándola?

Tiene 44 años de existencia, nació en una mesa del bar Palermo en la Colmena en la década del setenta, entre alumnos de veinteaños, barbados e iconoclastas, de la Universidad Católica, la Universidad Nacional Mayor San Marcos y otros centros de estudios. Esta revista ha difundido a la mayor parte de poetas vivo del Perú, sigue saliendo mensualmente con un tesón e ímpetu, porque es una tortuga montada a caballo. Empezó saliendo por apoyo pecuniario de mi padre, quien falleció hace cuatro años, y ahora sigue en pie gracias al apoyo de mis hijos.

“La tortuga ecuestre” es una de las revistas literarias más longevas de Latinoamérica.

– También has publicado una serie de poemarios de tu autoría…

– No recuerdo cuánto he publicado desde 1971 en que tenia 19 años, y desde entonces he continuado realizando mi obra poética hasta que se interrumpió por mi enfermedad. Las enfermedades me visitan por todos lados (risas)…Pero no pierdo el buen humor ni dejo de hacer literatura. La poesía es el núcleo esencial de la creación y es uno de los géneros más difíciles en el campo de las letras.

Gustavo Armijos ha publicado: Retrato humano (1971), Celebraciones de un trovador (1977), Liturgia de la vigilia (1979), Tierras del exilio (1982), Conversatorio (1989), En esta vieja ave & otros poemas (2000), Varia canción (2003), Acuático / terrestre (2005), Acuático / Terrestre (poemas anfibios) (2006). Foederis arca y otros poemas (2007), Antología mínima (2016), Poemas a Moale (2016)

– ¿A quiénes consideras tus influencias literarias más decisivas?

– En especial el poeta peruano César Moro, de quien tomé el nombre de uno de sus libros, “La tortuga ecuestre” (1959). Repito, la poesía es uno de los géneros literarios más difíciles.

– ¿Cómo ves la literatura peruana actual?

– La literatura peruana tiene su espacio, su modo su lugar. Espero que La Tortuga se siga difundiendo, y especialmente que se venda, porque muchos se han acostumbrado a que todo se los den gratis, especialmente la literatura. Yo he vendido todos mis libros, en pre publicación y post publicación. 

– ¿Y dentro de la literatura piurana, que tiene una larga tradición, cómo te ubicas?

– Hay un jovencito que es demasiado desenfadado, hizo un manual de literatura piurana y no me incluyó… me dijo que aconsejado por su editor. Pero ahora corre a pedirme textos, después de mi supuesta muerte. Me dieron por muerto, porque me dio un coma diabético, estuve internado de emergencia en el Loayza. Ahora la revista camina, todo el mundo quiere publicar en mi revista. Muchos que hablaron mal de la publicación ahora se quieren subir al carro. Pero soy bastante contundente y serio en ese aspecto. Solo los autores que son requeridos por la revista son publicados. ¡Así que absténganse los espontáneos!

Pero tú si estás invitado… A propósito ¿dónde se va a publicar esta entrevista?